“La Isla de Bowen”, de César Mallorquí.

Estoy casi segura de que todos vosotros, como yo, tenéis una lista de libros que leísteis en algún momento de vuestra vida, de los que apenas recordáis el argumento, ni tampoco el desenlace. Para mí, estos son los libros especiales, porque cuando pensáis en ellos, solo os viene a la mente la sensación, la impresión que os causó. Puede que modificada por los años, magnificada incluso, pero con un poso de verdad que os perseguirá siempre.

Este es el caso de La Isla de Bowen. Tenía un recuerdo muy vago de este libro, tan vago que empezaba a dudar si realmente lo había leído o no. Creo que mezclaba impresiones con otro libro de César Mallorquí, La Catedral (Premio Gran Angular, 1999), que también entró a formar parte de esta lista tan peculiar hace ya unos cuantos años. Así que me dije, mejor salir de dudas, y releerlo.

1920. Todo comenzó con el asesinato del marinero inglés Jeremiah Perkins en Havoysund, un pequeño puerto noruego situado en el Ártico, y con el misterioso paquete que, antes de morir, Perkins envió a Lady Elisabeth Faraday. O quizá la historia empezara antes, cuando se descubrieron unas extrañas reliquias en el interior de una viejísima cripta medieval, pues fue precisamente una de esas reliquias imposibles la causa de que el malhumorado profesor Ulises Zarco, director de la sociedad geográfica SIGMA, se embarcara en una aventura inimaginable a bordo del Saint Michel. Tanto Zarco como su ayudante, Adrián Cairo, han recorrido el mundo enfrentándose a toda clase de peligros, igual que el capitán Verne y su tripulación, o el joven fotógrafo Samuel Durango, e incluso las dos damas inglesas que les han solicitado ayuda; pero ninguno de ellos estaba preparado para afrontar el temible misterio que envuelve a la isla de Bowen, más allá del Círculo Polar Ártico.


 

Este libro, ya de por sí, traía muy buenas referencias (Premio Nacional de Literatura Juvenil 2013 y Premio Edebé de Literatura Juvenil, en 2012) con lo que mal no lo iba a pasar. Aparte, partía con la ventaja de que todo lo que escribe este hombre nunca decepciona, más bien al contrario. Aún recuerdo la montaña rusa de emociones que me causó leer La Catedral, uno de mis libros favoritos por aquel entonces qué mal lo pasé, good Lord, qué tensión.

Ahora bien, ¿qué tiene La Isla de Bowen que lo hace tan especial, merecedor de esos premios y de mi admiración? En mi opinión, que es una excelente novela clásica de aventuras, con una vuelta de tuerca al final. La influencia de Julio Verne es una constante en la historia, no tanto por la forma de escribir, sino por los nombres de ciertos personajes y el carácter de la historia, sobre todo al principio. Pero recordemos que Verne no solo se dedicaba a la simple y llana novela de aventuras, sino que fue uno de los primeros impulsores de la ciencia ficción (que no el padre, para eso tenemos a Mary Shelley). Y si alguna vez leéis el libro, os daréis cuenta de que todo lo que supuso Verne, está incluido en este libro.

Esta, además, es una historia de guiños constantes al lector, de influencias varias (H. G. Wells, Arthur Conan Doyle y, por qué no, Tintín) que componen una historia de texturas increíblemente variadas. Los personajes no se quedan atrás, ni mucho menos. Carismáticos, y llenos de vida, con personalidades claramente definidas, que evolucionan a lo largo de la historia, ninguno de ellos te dejará indiferente (siendo mi favorito el piloto, Yago Castro). Acordaros de mí cuando estéis echando pestes por culpa del profesor Zarco, y animando mentalmente los cortes que Lady Elisabeth le hace, cada vez que quiere dejarlo en su sitio.

You go, Lady Elisabeth!

Esta es una historia con un objetivo. Un misterio que hay que resolver, y una persona a la que hay que encontrar. Este es ese tipo de libro que te hace pasar las páginas casi con ansia, que te obliga a quedarte a altas horas de la noche con el único objetivo de saber qué ocurre al final, y que te deja con un montón de preguntas.

Dejando todas estas buenas palabras a un lado, debo advertiros de algo. Este libro (como bien se intuye en los premios que ha recibido) es un libro que se engloba dentro de la literatura juvenil. Tal vez a los que ya son más mayorcitos (no sé si incluirme en ese grupo) no les interese o no les sorprenda los giros argumentales de esta historia. Realmente, esta reseña la he escrito desde el punto de vista de la niña que fui y que se quedó con la boca abierta al llegar al desenlace. Pero también lo he hecho desde el punto de vista de la joven-casi-adulta que soy, que reconoce el talento cuando lo ve, y se quita el sombrero ante este señor que me ha regalado tantos buenos ratos a lo largo de mi adolescencia.

¡Feliz miércoles y felices fiestas! 😀

Anuncios
Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Netflix se sale: Daredevil y Sense8.

Netflix. El paraíso terrenal, la Tierra Prometida para cualquier fan de las series de televisión o películas. Te permite ver capítulo tras capítulo cuándo quieras, cómo quieras. Temporadas completas con un solo click, sin moverte del sofá, de forma legal y con buena calidad. Y acaba de llegar a España. ¿Qué más se puede pedir?

Pues se puede pedir más, sí. Que Netflix haga sus propias series. Y para colmo, que haga estas series en particular. Estas bonitas, radiantes y lucidas series en particular.

Daredevil.

En colaboración con Marvel, Netflix nos trae una nueva versión de este superhéroe, de la mano de Charlie Cox, Elden Henson y Deborah Woll. Esta premisa me llamaba mucho lo atención. Por Charlie Cox, especialmente, seamos sinceros. Ahora bien, el primer pensamiento que se me cruzó por la mente antes de ver la serie fue: “Por favor, por favor, Marvel, no la líes. Ya la has cagado con Ultrón, y nos tomas el pelo porque sabes que los fans vamos a ir sí o sí al cine a ver cualquier mierda que saques, no te aproveches de nosotros otra vez”. Me equivoqué lo cual me alegra infinitamente.

Y, francamente, dudo que esta maravilla de serie sea cosa de Marvel. Es Netflix, de principio a fin. Estamos acostumbrados a ver más bien poca profundidad emocional en los personajes de la franquicia, poco dilema moral, y mucho menos cuestionarse el por qué hacen las cosas. Simplemente, ven un malo y lo liquidan. Fin de la historia. De hecho, es en DC donde encontramos superhéroes que se preguntan si de verdad tienen algún derecho a hacer lo que hacen, si matar es ir demasiado lejos, por muy malísimos que los villanos sean. Vemos personajes que, a pesar de saber que han tomado la decisión correcta, tienen un serio cargo de conciencia, que les deja secuelas.

 

Daredevil tiene eso y mucho más. Tiene personajes coherentes, que rompen estereotipos. Crees que no serán capaces de hacer algo, hasta que ves cómo los llevan a un extremo emocional tan exigente que acaba por romperlos, y esto los hace evolucionar a lo largo de la historia. Es, además, una serie increíblemente humana, y lo podréis comprobar cuando veáis qué es lo que más daño le hace a Matt Murdock de todo lo que pasa.

En definitiva, si os gustan los superhéroes con los humos bajos, los villanos bien construidos, y la acción desde el minuto uno, esta serie no os va a decepcionar. Además, que el opening mola.

Sense8.

imageEn el otro extremo del espectro, tenemos esta serie que no tengo ni idea de cómo clasificarla. ¿Ciencia ficción, paranormal, fantástica? Probablemente un poco de todo. Cuando vi el primer episodio acabé desconcertada. Era raro de narices, no entendía nada, no sabía quién era esa gente, qué pretendían. Pero en vez de desanimarme y dejarla a un lado, quise saber más lo raro me va, ¿ok?. MUCHO MÁS. Intuía que al final lo explicarían todo. Aunque, la verdad, no seguí viéndola por eso. Sino por los personajes y todos los temas candentes que tocaban.

¿Qué hace increíble a Sense8? La diversidad racial de los personajes, todos vienen de países diferentes, y los actores son nativos. Auténticos. También su diversidad en orientaciones sexuales. Hay homosexuales y transexuales, y tratan el tema de forma natural. Como tiene que ser. Hay representación, que es algo increíblemente importante, para mí, al menos. Los personajes femeninos son absolutamente increíbles, con una gran fortaleza pero al mismo tiempo, con inseguridades a patadas. El guión incluye también la desigualdad de género, las religiones y costumbres de los diferentes países. Y mucho, mucho más.

image  image

¿Todos los países que aparecen? Esas escenas se rodaron ahí. No en ningún set en Los Ángeles, con efectos especiales. No. En los propios países, en esas festividades. Contrataron a los extras allí mismo, y hablan en las lenguas que corresponden a cada sitio. Llevan la autenticidad al límite: graban en el propio avión, es el actor quién conduce por Nairobi, es la actriz haciendo de DJ frente a una audiencia real que ni siquiera se dio cuenta. Y esto solo del rodaje.

 

La historia es original, fresca. La dinámica entre los ocho personajes es fluida y no he podido emocionarme más con ellos y cómo se relacionan a medida que avanza la serie. Hay muchísimas cosas que no te esperas, incluido el por qué. Quiénes son ellos ocho, por qué son especiales, por qué los persiguen, por qué les ocurre lo que les ocurre. Este misterio tan bien construido os mantendrá en tensión y con cara interrogante casi hasta el final. Pero merecerá la pena, confiad en mí, sensates no iniciados, jugarán con vuestros sentimientos sin ningún tipo de piedad. No hay otra serie como esta ahora mismo. No perdáis ni un minuto más.

PD. Y, para colmo, este es el nuevo proyecto de Netflix. Ahí lo dejo.

¡Feliz domingo, seriófilas y seriófilos! 😀

Publicado en Reseñas, Un petit peu de todo | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios

“Edén”, de Stanislaw Lem.

Siguiendo mi cruzada personal de leerme algunos (todos es tarea imposible, por mucho que me duela) de los libros de los grandes autores de ciencia ficción, más tarde o más temprano era inevitable que me topara con el gran maestro polaco, Stanislaw Lem. Llevaba ya un tiempo en busca y captura de Solaris, su gran obra maestra (adaptada al cine un par de veces, por si alguien siente curiosidad), aunque tampoco le hubiera hecho ascos a otros de sus libros, como Fiasco o Máscara, pero dada mi completa falta de resultados, tuve que conformarme con Edén.

Reconozco que, dicho así, da la sensación de que esta obra en particular de Lem no es nada del otro mundo, o que se encuentra entre sus “peores” novelas. No es el caso. Es cierto que mantener una producción literaria de alta calidad a lo largo del tiempo no es factible, somos humanos y constante no es un adjetivo que se nos aplique, pero cualquier cosa que este hombre creara iba ser más que aceptable. Y aquí encontramos a Edén.

    


Tras un accidentado aterrizaje en la superficie del planeta Edén, los seis miembros de la tripulación de una nave espacial consiguen tomar contacto con las criaturas que lo pueblan, sometidas, a su entender, a una tenebrosa tiranía. Pero como siempre que nos enfrentamos a otra cultura, a otra civilización, existen como mínimo dos posibles perspectivas, ambas igualmente válidas: la del que observa y la del que es observado. En esta novela Stanislaw Lem nos recuerda esta realidad tan elemental, como a menudo olvidada, dentro de un relato que desborda fantasía y en el que el autor polaco hace gala una vez más de su capacidad fabuladora y su dominio de los recursos literarios.


Una de las cosas más llamativas de la ciencia ficción es ver cómo cada autor aborda el mismo tema desde ángulos completamente diferentes. Uno de esos temas, que a mí siempre me ha fascinado y del que trataré de leer hasta la extenuación, es la vida extraterrestre (exista o no). Yo venía de leer Némesis, de Asimov, una novela casi desconocida porque, seamos francos, pudiendo leer otras cosas de este señor, para qué conformarse con la que menos éxito ha tenido. No me preguntéis por mis razones, pero la leí. Esta trataba también el tema de la posibilidad de vida alienígena, pero aludiendo a ella como un tipo de conciencia colectiva, formada por millones de entes que, por separado, apenas alcanzaban el suficiente grado de individualidad como para considerarlos seres inteligentes, pero que juntos conformaban algo completamente racional y pensante. La idea me gustó, pero Lem me ofreció en Edén una perspectiva más amplia, y más probable (si es que algo así tiene probabilidad) de ese encuentro nuestro con otros habitantes de las estrellas.

      

Con un estilo más depurado que el de Asimov, Lem te hace reflexionar sobre lo que supondría tal encuentro. Cómo, en un primer momento, el ser humano  no comprendería nada de lo que viera, y trataría por todos los medios de encajar su conocimiento terrestre y su lógica a un tipo de vida que no tiene por qué ser como la nuestra. En otras palabras, antropocentrismo puro y duro. Buscaríamos algún tipo de inteligencia en estos seres, una estructura social (que en este libro parece la de 1984, de Orwell), un pensamiento abstracto, una forma de comunicarse. Asumiríamos esa premisa que nos han enseñado desde siempre: que si hay agua, hay vida; y que esa vida, al tener el mismo origen que la terrestre, evolucionaría de forma similar hasta alcanzar el estadio en el que nosotros nos encontramos. Asumiríamos, también, que esos seres tendrán una fisiología comparable a la nuestra y que, por tanto, es órgano fundamental que es el cerebro, existiría también en ellos.

En resumidas cuentas, esta historia te obliga a pensar. Al estar narrada desde el punto de vista de los personajes, cuentas con la misma información de la que ellos disponen. Ni más, ni menos. Ves a través de sus ojos toda esa extraña civilización que habita el planeta Edén y no puedes dejar de hacer tus propias conjeturas a la vez que ellos hacen las suyas.  Ahora bien, en algo tengo que avisaros, la forma de escribir de Lem, en concreto sus descripciones, son confusas. Me ha costado horrores imaginar los paisajes, edificios y habitantes de Edén, y creedme, es importante que al menos tengáis una idea general de cómo son.

Edén

De todos modos, sostengo la teoría de que Lem lo hizo con toda la intención, para que fuéramos de verdad conscientes de que no es tan sencillo casar las imágenes mentales de nuestras construcciones con las suyas. También mucha de la terminología que usa, como la parte de ingeniería y mecánica del cohete, son un absoluto misterio para mí, no iniciada; o esa palabreja que es procústica, para referirse al sistema de gobierno. Pero, oye, tampoco creo que el no saber (todos podemos informarnos), dificulte su lectura.

Para terminar, voy a lanzar un dilema que se me plantea cada vez que veo o leo algo relacionado con vida alienígena. Hace poco vi la película “I Origins”, y usaron un símil para explicarlo que creo que lo deja muy claro: Los gusanos carecen del sentido de la vista, pero nosotros sabemos, porque podemos percibirlo, que están bañados en la luz del Sol. Ellos (si fueran seres inteligentes, obviously) ni siquiera se plantean su existencia, porque no tienen medio de hacerlo.

¿Y si nos estuviera pasando lo mismo a nosotros? ¿Cuántas cosas existen ahí fuera, de las que no somos conscientes, y nunca lo seremos, simplemente porque no estamos diseñados para ello?

¡Feliz primer lunes de septiembre!

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

“El Libro de las Sombras Contadas”, de Terry Goodkind – La Espada de la Verdad #1.1

Una de mis mayores esperanzas es que, con el éxito que está teniendo Juego de Tronos, a la gente se le pegue eso de leer sagas de fantasía épica/heroica de más de tres libros, y empiecen a sonar por todo el globo títulos como La Espada de la Verdad o la Rueda del Tiempo (entre otros, no me linchéis). Cruzad los dedos, amantes de la fantasía, tal vez en unos años tengamos series del calibre de GoT para estas y otras novelas río (omitid la serie que se hizo de La Espada de la Verdad, por favor os lo pido).

Pero hablemos claro, estas sagas tan largas dan mucho miedo. Te entra un canguele serio cada vez que las tienes delante, completas, tentándote para que las empieces. Quieras que no, son muchos tomos tochos los que vas a leer y más te vale rezar a todo lo que se te ocurra para que no sean un coñazo tan épico como su propio nombre. Quedarte a mitad de ellas, sin la motivación para seguir, debe ser una de las mayores frustraciones que pueda experimentar un lector.

Después de salir victoriosa en mi enfrentamiento con GoT me dije a mí misma, ¿por qué pararme aquí y no seguir con libros de este estilo? Y meses después aquí me encuentro, dispuesta a contaros mi primer encuentro con La Espada de la Verdad, de Terry Goodkind. Aunque, antes de empezar mi profundo análisis, dejad que me queje un poquito porqueMALDITA SEA VUESTRA ESTAMPA, EDITORIALES ESPAÑOLAS. ¿¡Que necesidad había de partir cada libro en dos, eh!? ¿Qué tengamos que leer 11 libros no os parecía suficiente? PUES TOMA, 22. ¿Tanto os gusta la fantasía? Pues os gastáis el doble de dinero. UGH, QUE SE ME HINCHA LA VENA.

Y no me hagáis hablar de las portadas. Vamos a ver, quiero leer el libro donde me salga de la punta del gorro, ¿vale? Pero si les ponéis portadas de romántica/erótica para señoras mayores PUES NO PUEDO. Tengo mi dignidad, ¡leñe! *estampa el puño en la mesa* *sale corriendo a por hielo*. Ahem, continuemos.

MASTER OF DESIRE VS. LORD OF CHAOS. Encuentra las 7 diferencias.


La apacible vida de Richard Cypher se ve truncada por el brutal asesinato de su padre. ¿Quién querría matar a un simple comerciante que no esconde ningún secreto? ¿O es que tenía alguno? ¿Está su muerte relacionada con el extraño libro que trajo de uno de sus viajes y que hizo aprender de memoria a su hijo Richard? De ser así, éste también corre peligro. La busca del asesino se convierte en una carrera contra el tiempo para salvar todas las tierras conocidas del dominio del mal. Para hallar respuestas, Richard deberá sacar a la luz emociones que ha reprimido durante mucho tiempo y confiar tanto en los viejos amigos como en los nuevos. Pero nadie es quien dice ser, ni siquiera él mismo.


El Libro de las Sombras Contadas – La Espada de la Verdad, libro 1, PARTE 1 *llora bajito*. Es muy probable que esta visión que voy a daros sea una visión sesgada. Qué leches, lo es. Pero espero que esto le sirva a todo aquel que tenga intención de empezar a leer estos libros.

Al comenzar a leer este libro no las tenía todas conmigo. La historia sonaba como otras tantas, la forma de narrar me parecía forzada, artificial y un poco entrecortada (probablemente la culpa de esto lo tenga la traducción), los personajes rozaban el cliché y no me hacía especial gracia la forma en la que se trataban determinados temas, en especial, la historia de amor. Qué manía de embutir a la historia, a los dos protagonistas, en una relación sentimental. ¿Dónde quedaron las amistades o, simplemente, las relaciones platónicas? Jesús.

En resumidas cuentas, tenía el ánimo por los suelos. Y aquí es donde os doy un primer aviso, navegantes primerizos de mares fantásticos: no desesperéis. No todos los escritores tienen la capacidad de meterte de lleno en su mundo y en su historia en el primer capítulo. Muchos necesitan tiempo para ir construyendo y moldeando al lector, y eso no quiere decir que el libro sea menos bueno. Recordemos las Naves de la Magia, de Robin Hobb. Ella necesitó un libro entero, 700 páginas, para encauzar su historia y no por eso disfruté menos.

Volviendo al libro que nos ocupa, tengo que deciros que va mejorando notablemente según pasan las páginas. Todo se vuelve más sólido y coherente, aunque los dos protas no sean lo mejor de lo mejor (de momento). De hecho, Chase y Zedd (secundarios) tienen más interés, qué le vamos a hacer. Las aventuras que corren siempre tienen un punto cómico que hacen que se te escape alguna risilla disimulada, aunque nunca sean lo demasiado peligrosas como para tenerte en tensión. Seamos francos, con 21 libros por delante, no puedes cargarte a tus protagonistas a las primeras de cambio (en Juego de Tronos esto no pasa, por ejemplo, je).

Con esto quiero decir que, cuando he cerrado este primer tomo, lo he hecho bastante satisfecha. El autor consigue salvar los trastos y la cosa pinta muy bien para los siguientes libros. Esta es sin duda una historia de fantasía épica, de la buena, a la vieja usanza, del estilo de Historias de Terramar de Ursula K. Le Guin o de la trilogía de El Señor del Tiempo, de Louise Cooper, entre otros. Transmite buenas vibraciones y no puedes soltarlo. Así que sí, lo recomiendo, sin ningún tipo de duda (de hecho, yo pienso seguir leyendo) 🙂

Además, que cuando tu género preferido es precisamente este, es difícil resistirse a sus premisas básicas: magia, mucho misterio, una búsqueda, una misión y muchos, muchos problemas entre medias, ¡yay!

¡Feliz lunes! (Parece qué últimamente solo publico en lunes, uhm.)

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

“La Luz Que No Puedes Ver”, de Anthony Doerr.

Siento que hacer una reseña de este libro bordea peligrosamente el territorio del sacrilegio literario. Con esto quiero decir que, cuando una historia es tan pura y diáfana como esta, hablar sobre ella equivale a mancillarla, a rebajarla hasta un plano inferior al cual no pertenece.

Así que podría deciros que hagáis un acto de fe y que, sin necesidad de mis explicaciones, leáis este libro. Podría remitirme al premio Pulitzer que ha recibido. También a que los lectores de Goodreads lo han elegido como mejor libro de carácter histórico de este año. Tal vez con eso sería suficiente para convenceros.

Pero yo en vuestro lugar no lo haría. Exigiría pruebas, explicaciones, razones. Y como no os puedo pedir algo que yo no estaría dispuesta a hacer, y a riesgo de cometer algo parecido a la herejía, he aquí mi humilde y breve análisis sobre la historia de una niña y un niño a los que la guerra golpeó de formas diferentes, pero cuyas vidas, sin saberlo, acabaron entretejidas del modo más inverosímil.


Marie-Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo muy niña, Marie-Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Con ellos se llevan la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo. En una ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a su hermana pequeña, cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa desapercibido a las Juventudes Hitlerianas. Siguiendo al ejército alemán, Werner deberá atravesar el corazón en guerra de Europa.


Como dije más arriba, este libro está fantásticamente escrito. Flotas de frase en frase, de página en página. Las palabras, individualmente, se tornan invisibles y ninguna destaca sobre la otra, haciendo que el panorama sea homogéneo y agradable a la lectura. Te regodeas con las delicadas descripciones que, aunque parecen ocupar un espacio innecesario en la historia, tienen su razón de ser. Ellas desvían tu foco de atención fuera de la escena central, le quitan peso y la difuminan. Como si fuera un recuerdo, donde los bordes permanecen brillantes, mientras que el núcleo se va perdiendo conforme pasa el tiempo. Se podría decir que esta historia es como una fotografía antigua, descolorida por el paso tiempo, pero que aún conserva la belleza del momento en que fue tomada.

No es que sea un libro ligero, ni mucho menos, aunque los capítulos sean increíblemente cortos. Puede que lo leas ávidamente, y en nada te plantes en la mitad de la historia, pero cuando cierras el libro te das cuenta de la cantidad de detalles y matices que encierra entre sus páginas. Y lo único que quieres es volver a abrirlo para releer esas perlitas dispersas por la trama.

En cuanto a los personajes, sé que nunca existieron, que son un producto de ficción, aunque la Segunda Guerra Mundial no lo fuera; pero bien podrían haber vivido de lo reales que los sientes. Su historia bien podría haber sucedido en la realidad, nadie la habría encontrado fuera de lugar visto las atrocidades y desgracias que se vivieron en esos años.

Pero ninguna de estas cosas justifican por sí solas el enorme éxito que este libro ha cosechado. Ni de lejos, no por separado. Es cierto que podría haceros un análisis más detallado, pero ya estaría cruzando el punto de no retorno y arruinándoos la historia. Hay determinadas cosas que es mejor que leáis por vosotros mismos. Nadie quiere ideas preconcebidas cuando se abre un libro por primera vez.

         

De todos modos, me voy a permitir el pequeño capricho de comentaros un último detalle. Algo que me ha dejado estupefacta cuando he caído en la cuenta, algo que ha supuesto que la estructura de la historia se desplegara ante mis ojos en todo su esplendor. Algo que convierte a este libro en algo aún más especial. Y es el título, por extraño que parezca.

Una vez cerré el libro, empecé a darle vueltas a por qué narices el autor había escogido ese título en concreto. Parecía demasiado bien pensado como para que fuera al azar y, seamos francos, nunca son al azar (excepto el segundo de Eragon, Eldest, ese no hay por dónde cogerlo ugh). “La luz que no puedes ver”.

En un primer momento barajé la idea de que Doerr se estuviera refiriendo a la luz interior que todos los personajes principales tienen. A esa pequeña llama de esperanza y bondad que consiguieron proteger de los horrores de la guerra. A los actos de valentía cotidianos y apenas relevantes para quienes no lo están viviendo en primera persona.

A los cinco minutos se me encendió la bombilla, valga la ironía.

En las primeras páginas aparece, literalmente, esta frase: “¿A qué denominamos luz visible? Al color. El espectro electromagnético abarca desde cero en una dirección y hasta el infinito en la otra y por ese motivo, niños, matemáticamente hablando, toda luz es en realidad invisible”.

Este es el punto sobre el que gira la historia, donde todo se une. Es el punto a partir del cual tirar para desenmarañar la historia y poder ver su forma original, aquella semilla primigenia que concibió el autor. Y es de lo más inteligente que me he encontrado últimamente, es brillante. Las ondas de radio son ondas electromagnéticas, y las radios juegan un papel fundamental en toda la historia. Es la arcilla que mantiene unidas a las dos historias, de los dos niños. El sonido son ondas electromagnéticas, y para una niña ciega como lo es Marie-Laure, este es su único punto de agarre con la realidad.

Y ninguna de ellas es visible.

¡Feliz lunes! ¡Porque sí, es feliz, es agosto, son vacaciones! ¡Disfrutadlas!

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Próxima parada: diversidad.

Es algo realmente increíble ver cómo funciona la mente humana cuando tenemos un libro delante. Hagamos un experimento tomando un ejemplo cualquiera: “[…] Ella agitó su larga melena trenzada, y con un ademán lánguido le exhortó a que se acercara. Tan solo quedaban ellos dos en la habitación, mirándose fijamente a través del caos reinante. Unos grandes ojos color topacio haciendo frente a otros que más bien parecían dos ojos de tigre […]”.

¿Qué habéis imaginado? ¿Cómo era esta chica, físicamente? ¿A quién miraba? Estoy seguro de que si os preguntarais entre vosotros nadie coincidiría. Yo, por mi parte, he escrito esas tres frases pensando en una chica de piel negrísima y pelo recogido en miles de trencitas de colores, sus ojos son los que yo he descrito como “ojos de tigre”, una gema de tonalidades doradas; y quién le devuelve la mirada desde el otro lado de la habitación es su perro que acaba de hacer alguna trastada.

BEHOLD! El gif que me inspiró.

Y cada uno de vosotros, no solo ha imaginado un contexto diferente, sino también un personaje radicalmente opuesto al mío. Muchos, sin quererlo, habéis creado una imagen mental de una chica de pelo largo, liso y trenzado, de piel blanca y ojos azules; mirando a un chico con el que tiene un problema no resuelto. ¿Os he engañado, entonces? La respuesta es que no. Yo no, al menos. Todos los libros (o al menos más de tres cuartas partes) que habéis leído hasta ahora lo han hecho. Por la sencilla, y al mismo tiempo descorazonadora, razón de que aún estamos muy, muy lejos de crear personajes variados. Falta diversidad en cantidades ingentes en la literatura juvenil e infantil.

¿¡Por qué no hay más tipos de personajes diferentes cuando, si miras a tu alrededor, lo primero que salta a la vista es que hay gente de todas las razas, orientaciones religiosas, políticas, sexuales, en todos lados, a todas horas!? ¿¡Por qué no estamos reflejando esta realidad increíblemente rica y diversa, probablemente la más rica y diversa que hemos tenido nunca, en nuestros libros!? ¿¡No merecemos todos y cada uno de nosotros, independientemente de dónde vengamos o de qué color sea  nuestra piel o nuestros ojos, independientemente de qué preferencias tengamos; vernos reflejados en todas esas historias que leemos!? Desgraciadamente, no tengo respuesta para todas esas preguntas. En cambio, sí puedo deciros un puñado de cosas que cambiarían si empezáramos a hacer llegar a los lectores jóvenes (y no tan jóvenes) personajes un tanto diferentes a los que están acostumbrados a leer. Si empezáramos a crear personajes con los que todo niña o niño se sintiera identificado.

Evitemos esto a toda costa, plis.

Cuántas cosas cambiarían si una niña empezara a leer un libro en el cual su protagonista es también una niña, de más o menos su edad, que se dedica a salvar el mundo inventado aparatos y máquinas, pero que también es capaz de defenderse cuerpo a cuerpo cuando la ocasión lo requiere. Quizás así (cambiando también otras cosas que separan a los niños de las niñas desde su más tierna infancia), más niñas se sintieran inclinadas hacía las ingenierías o la física. Y pensad más allá, imaginad que esa niña se encuentra dentro de estas sociedades donde las mujeres tienen un rol establecido, y la mayoría lo asumen sin plantearse siquiera que existen otras alternativas. Pero la lectura de ese libro le hace querer ser algo más, le proporciona un sueño diferente al resto. Imaginad que ese libro le muestra que es posible, que su sueño es realizable. Imaginad.

Cuántas cosas cambiarían si un niño empieza a darse cuenta que a él no le gustan las chicas, como al resto de sus amigos, sino que le atraen más los chicos. Imaginad que en ese momento lee un libro en el que al personaje le pasa justo lo mismo, y en esa historia encuentra una explicación: que el amor viene en un número infinito de formas y que todas son igualmente válidas. Aún mejor, imaginad que ese libro lo lee un chico heterosexual, y ve, siente y experimenta lo mismo que el personaje gay, y se da cuenta de que el sentimiento es el mismo, aunque lo dirijan hacia diferentes personas. Imaginad qué generación se estaría gestando. Imaginad. Así que venga, empecemos a cambiar el mundo. Escribamos sobre personajes homosexuales, transexuales, asexuales, bisexuales, pansexuales. Sobre gente negra, marrón, amarilla, blanca, roja, verde (¿?); de África, de India, de China, Latinoamérica, Siberia, Texas. Judíos, hebreos, ateos,musulmanes, cristianos, budistas, agnósticos. Cread personajes gordos, con problemas de acné, o piel impoluta. Rubios, pelirrojos, morenos, con el pelo de colores inverosímiles. Flacos, con alguna discapacidad o enfermedad mental. Jóvenes, viejos, niños o de mediana edad. Escribid sobre cada persona que pueda habitar este planeta. Coged la batidora y mezclad rasgos, no importa lo que salga. Escribid sobre tradiciones, fiestas, creencias, puntos de vista, orientaciones, idiomas. Ponedlos en boca de alguien de quien jamás se esperaría. Experimentad. Haced que los lectores más reticentes se sientan incómodos, obligadlos a que se hagan preguntas, a que cuestionen lo establecido.

Y si no sois escritores, sino lectores como yo, impulsemos este movimiento. Leed de forma rica y variada, experimentad, buscad nuevas fórmulas, nuevos sabores. Pero sobre todo, leed. Espero que algún día, cuando os encontréis una descripción tan vaga y abierta a interpretaciones como la de arriba, os veáis vosotros reflejados en ella. Aquí os dejo unas cuantas listas de libros con los que podéis empezar:

¡Feliz domingo! 😀

PD. Con toda esta parrafada no quiero decir que se deje de escribir sobre los personajes que habitualmente estamos acostumbrados a ver (blancos, de piel increíble, occidentales, etc.), sino que sea tajo parejo, y todos tengan derecho a su porción.

Publicado en Literatura, Tengo la manía de opinar | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una vida de aprendizaje.

No es ningún secreto para todos aquellos que me conocen o han leído con atención mi blog, que la ciencia ficción es un género que, más que gustarme, me fascina. Como tampoco es ningún secreto que el autor, dentro de este campo, por el que yo siento una enorme admiración no es otro que el gran Isaac Asimov.

Esta fijación mía tiene una razón de ser. No solo Asimov era es uno de los grandes de la literatura de ciencia ficción, sino que su alcance va más allá de lo puramente inventado. Tiene escritos sobre muchas otras modalidades de no-ficción, como ciencia en general, astronomía, historia, matemáticas, física, mitología… Era un hombre a quien le apasionaba saber. Saber más de lo que sabía ayer, siempre en busca de explicaciones que le llevaran a nuevas preguntas. Una curiosidad innata, afilada, que le hizo ser autodidacta en muchas disciplinas, y nadie nunca se cuestionó que no hubiera hecho una carrera para conocer todo aquello. Tal era la agudeza con la que hablaba de tan variopintos temas.

Aprender por el puro placer de saber más. De expandir tus horizontes, en busca de nuevos retos, de una comprensión de este el mundo en el que nos ha tocado vivir, de estas las personas con las que lo compartimos. ¿Os imagináis siquiera cómo seríamos si ese fuera el objetivo de todos y cada uno de nosotros?

Tomando como referencia una pequeña parte de una entrevista que le hicieron a Asimov en 1988 (aquí podéis verla, no tiene desperdicio), Zen Pencils hizo una tira de cómic sobre todo esto que os he comentado aquí arriba. Echadle un vistazo por vosotros mismos, y decidme si no os entran ganas de, literalmente, vivir.

ASIMOV03ASIMOV06ASIMOV08

PD. Leer y viajar tienen más en común de lo que pensáis 😉

¡Feliz martes!

Publicado en Cosas que a veces escribo, Tengo la manía de opinar, Un petit peu de todo | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario