Trilogía de “El Mar Quebrado”, de Joe Abercrombie.

Pido disculpas por haber estado desaparecida en los últimos dos-tres meses, pero tengo razones de peso: *inserte aquí excusa lo suficientemente creíble para que nadie la cuestione, i. e. exámenes, et voilá*. Bromas aparte, una de las principales razones por las cuales no he puesto pie en este mi blog es porque he estado terminando dos trilogías (y que estoy trabajando fuera de España), y yo no hago reseñas de trilogías hasta que me no me leo la última página del último tomo. ¿Y qué quiero decir con esto? Que se me han acabado las excusas a largo plazo y me toca ponerme a trabajar, así que vamos a ello. He aquí la reseña de la trilogía de El Mar Quebrado, de Joe Abercrombie.

Yarvi, el hijo menor del rey, nació con una malformación en una mano que ha llevado a todo el mundo a considerarlo «medio hombre». Por eso, en lugar de convertirse en guerrero como los demás varones de su estirpe, se ha dedicado a estudiar los secretos de la Clerecía. En la víspera de la última prueba, llega la noticia de que su padre y su hermano han sido asesinados, por lo que él es el nuevo rey.

Pero tras una terrible traición a manos de sus seres más queridos, Yarvi se encontrará solo, en un mundo regido por la fuerza física y los corazones fríos. Incapaz de llevar armadura o de levantar un hacha, deberá afilar su mente. Cuando se junta a su alrededor una extraña hermandad de almas perdidas, descubrirá que esos compañeros inesperados tal vez puedan ayudarle a convertirse en el hombre que quiere ser.

Vayamos por partes, que dijo Jack el Destripador. Esta trilogía no es una trilogía de juvenil fantástica al uso, y no lo es por varias razones. La primera de ellas, y la más llamativa, es que cada uno de los tres tomos está narrado por un personaje diferente,  y aunque todos se ciñen al hilo principal de la novela, que es la historia del Mar Quebrado, aportan obviamente una visión diferente del conflicto, con continuas referencias a sus propias vidas. Esta idea de cambiar de narrador, aunque inesperada, me parece una apuesta más que acertada. No solo es un recurso muy astuto para abordar de la mejor manera posible lo que está pasando en cada momento concreto de esa guerra, sino que, el hecho de que el testigo lo recoja cada vez un personaje distinto, pero manteniendo al narrador previo, hace que no solo no pierdas el interés, sino que, por ejemplo, veas a Yarvi (el primero en hablarte) tanto desde su propia perspectiva, como desde la perspectiva de otros. Y creedme, el cambio es sumamente interesante. Con esto quiero decir que aunque parezca que no te da tiempo a conocer al narrador del primer libro, a ponerte en sus zapatos, como realmente no lo vas a perder de vista en los dos tomos posteriores, al final tienes una idea bastante buena (y completa) de quién es, y qué motivos le mueven.

Otra característica que diferencia a esta trilogía del resto de la juvenil fantástica, es que esta es verdaderamente una historia de juvenil fantástica, y no lo que estamos acostumbrados a leer. ¿Por qué, entonces? ¿Qué la hace diferente? O más bien, ¿por qué esta trilogía lo es y las otras no? La respuesta es muy sencilla, y para encontrarla tan solo tenemos que remontarnos a la definición original de fantasía juvenil. Y me explico. Lo que ha escrito Abercrombie es una adaptación más light y menos complicada en términos de política, estrategia y guerra, de lo que conocemos como la high/epic fantasy. Mientras que libros como “Throne of Glass”, “Red Queen” y similares, en comparación, son historias frágiles y simplonas, que no han visto un cuchillo en su vida, mucho menos una guerra. No conocen el regusto metálico de la sangre, y  cuando oyen una palabra malsonante suelen desmayarse del disgusto. Y, creedme, no es porque no tengan conflictos o guerras en ellos, que los tienen. O dicen tenerlos.

Representación gráfica de esto último.

Y siguiendo el hilo de comparaciones, dejadme que os hable un poquitito de los personajes. Más concretamente, de los personajes femeninos a partir del segundo libro, inclusive. Me ha faltado poco para morirme del gusto. Abercrombie ha cogido todo lo que olía a cliché, ha hecho una bola con ello y le ha prendido fuego. Y a partir de las cenizas ha creado a esta variedad de mujeres, en distintos puntos de la escala de poder. Hay tal abanico de personalidades, físicos, de estrategias, formas de enfocar las cosas, que os prometo que se lo daría a leer a cualquier muchacha adolescente para que viera la cantidad de formas que hay de ser fuerte (y no, fuerte no quiere decir que todo te resbale y aguantes estoicamente cada palada de mierda que te echen por encima), sin importar tu origen, el color de tu piel o si eres más o menos femenina fuck that concept, por cierto. Que de algún modo se viera representada, y quisiera ser tan guerrera como Espina, o tan astuta como Laithlin.

La calidad de esta trilogía también se debe también, en parte, al mimo por el detalle, que ya es una seña de identidad de Joe Abercrombie. A una de las protagonistas le baja la regla (como suele ser normal en una mujer entre los trece y los cuarenta y tantos, aunque a un 99.9% de los escritores/as de juvenil se les olvide). A un soldado, en plena batalla, su propio compañero de armas le arrea al intentar clavarle la espada a un enemigo, por falta de espacio. Detalles, amigos míos, detalles. Es lo que le da vida a una historia.

Por último, aunque no menos importante, me veo en la obligación de comentaros que no todo es perfecto. Así como el segundo libro de esta trilogía es una perla de este género, el tercero cojea en comparación. Inmediatamente después de terminarlo pensé que esa incómoda sensación que tenía era por el final, y claro, eso es algo completamente subjetivo (te puede gustar o no gustar, eso no lo hace más o menos bueno). Y no es que el final sea malo como tal: está trabajado, tiene ese punto de sorpresa que apenas ves venir y, lo más importante, es coherente  con toda la historia previa. El problema, después de pensarlo largamente, es que la pauta que sigue la historia en este tercer libro es muy parecida a la del segundo, y el segundo, como ya os he comentado, me pareció un lujo, algo difícil de superar que, evidentemente, esta entrega no ha superado. Aunque también puede  ser que tres cuartas partes de este libro son una guerra jamás lo habríais adivinado, ¿eh? Debe ser tremendamente difícil escribir el desarrollo, tanto político como físico, de una guerra en tan pocas páginas, considerando que Abercrombie es un genio escribiendo batallas, pero en libros cuatro veces más extensos. ¿El resultado? Da unos saltos temporales demasiado grandes y muchos de los detalles que le dan ese aire de realidad a una batalla se pierden.

Sin embargo, que esto último no os desanime: merece la pena perderse en la historia del Mar Quebrado.

¡Feliz martes veraniego a todos!

Anuncios
Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , , , | 1 Comentario

La realidad detrás de “Besos entre líneas”.

Sí. Yo también me he subido al carro y he hecho una lectura en diagonal de este “libro”. No os voy a mentir, la principal razón por lo que quise hacerlo era para criticarlo bien a gusto, con conocimiento de ello. Y esa era mi motivación en los primero capítulos, luego cambió. Me di cuenta de que, aunque quería seguir haciendo una crítica dura de esta historia (por puro divertimento, incluso), había mucho más que quería decir, directa e indirectamente relacionado con el libro.

Imagen prestada del Twitter del Geek Furioso

Para empezar, no es solo el hecho de que esté horriblemente mal escrita, que sea lo más superficial, comercial y “mainstream” que he leído en mi vida. Que los personajes y el hilo argumental son clichés andantes, o que haya más incongruencias que arroz en una paella. No. Eso lo puedo dejar pasar, no hace daño a nadie. O, al menos, no literalmente (mi sensibilidad lectora aún se está recuperando). Tampoco es lo más grave el vergonzante caso de que se hayan creado cuentas falsas en Goodreads para darle cinco estrellas y subirle la puntuación.

Lo que ya no puedo dejar pasar es que todo el temita empujara a un par de “fans” a hackear cuentas en Twitter que criticaban negativamente el libro para tomarse la justicia por su mano, y que las susodichas autoras de este libro no dijeran ni mú para condenar el acto. Tampoco puedo olvidarme de que la historia se marque un “50 Sombras de Grey”, e idealice una potencial relación abusiva y tóxica, y más sabiendo a qué tipo de público está dirigida esta ahem novela. Ah, y tampoco olvidéis que una de las autoras se considera feminista de boquilla hasta la médula y que en su día criticó “After”. He ahí por qué me veo en la obligación de sumar mi voz a la de otros muchos, haciendo esta entrada. Pero el asunto no acaba ahí, ni mucho menos.

Fijaros en este extracto: “—¡Emma! —Gabriel viene corriendo hacia mí en cuanto llegamos a la estatua del Ángel Caído, donde hemos quedado. Todos los blogueros que han venido, que son muchos, se quedan mirándonos con la boca abierta. —¡Hola! —grito haciéndome un hueco entre sus brazos mientras me rodea con ellos”. Aquí tenéis prueba fehaciente de que este libro parece hecho expresamente para perpetuar su creída superioridad sobre el resto de gente que lee y sube vídeos, y no está dentro de su círculo escogido. ¿Quién se va a sentir identificado con esta historia (si eso es posible)? La gente que son booktubers con cierto éxito (que además son nombrados a lo largo y ancho del libro, aunque sea con nombres falsos). El resto lo vamos a leer diciendo, pues muy bien. No hay por dónde empatizar con esta tropa. Francamente, parece más una autobiografía que una obra de ficción. Para sus hordas de fans, este libro va a ser la repera, porque es un vistazo más dentro de sus vidas. Seamos sinceros, no he visto muchos vídeos de esta gente, pero dedican el mismo tiempo a hablar de libros que a contar sus vidas. Que a sus fans les encanta, y al resto nos la trae al pairo.

Lo que quiero decir es lo siguiente. Me parece estupendo, y casi necesario, que existan los booktubers. Es encomiable que animen a los jóvenes a leer de la forma en que lo hacen. Sus estrategias son mil veces más efectivas que cualquier campaña que haya hecho el Ministerio de Educación para fomentar la lectura. Y yo les aplaudo por ello. Así que no, ese no es mi problema con ellos. De hecho, y aunque a veces lo critique, suelen leer y recomendar cierta diversidad de lecturas, de géneros distintos. No tantas ni de cerca como me gustaría, pero eso ya es harina de otro costal. Soy de su misma opinión a la hora de defender la literatura juvenil; a mí también me parece que está muy maltratada, muy infravalorada y que se la mira por encima del hombro, cuando son estos libros los que crean lectores desde edades tempranas. Incluso puedo llegar a pasar por alto, un poco bastante a regañadientes, el hecho de que no reseñen, sino que se limiten a comentar si les ha gustado o no el libro, si lo recomendarían, si preferirían otra portada y ese tipo de comentarios. No me gusta, pero tampoco espero críticos profesionales.

watcha gonna do

Lo que me repatea es lo que ha pasado con este libro, y que tiene pinta de que se va repetir en el futuro próximo. Me saca de mis casillas. En parte es lo que he dicho más arriba, que tienen un pequeña secta formada (no puedo darle otro nombre), de gran exclusividad, que hace sentirse inmensamente pequeños a otros booktubers, que trabajan igual de duro en sus vídeos, pero que no tienen tanto éxito. El hecho de que a cada comentario negativo hacia ellos, azucen a la gente a cargar contra el (o la) desgraciado personaje que ha tenido semejante valor es una actitud bastante hipócrita por su parte, pero ellos sabrán por dónde la llevan. Pero, a pesar de todo esto, que realmente no me afecta porque no soy booktuber, y tampoco soy consumidora asidua de sus vídeos, lo que para mí se lleva la palma es lo que ha hecho la editorial Planeta con este librito, y a lo que las dos autoras han contribuido.

El ser lector con un cierto bagaje, bloguero, booktuber o alguna de sus variantes, no te convierte en escritor. Digamos que es una condición necesaria, pero no suficiente. A la editorial le daba absolutamente igual lo que ellas escribieran, porque sabían, tan bien como todos nosotros, que iban a vender muchos ejemplares sí o sí. Me parece vergonzoso que semejante proposición se les hiciera a esta gente con muchos suscriptores, por el simple hecho de tenerlos. Y que ellas aceptaran.

Hay tantísima gente con talento (verdadero talento) ahí fuera, mandando manuscrito tras manuscrito a editoriales, y recibiendo una negativa tras otra. Que no digo que ellas no se lo hayan currado, que lo han hecho. No se puede obviar el hecho de que han escrito un libro. Pero. El gran pero. Decidme si vosotros creéis que, si no se dieran las condiciones que se han dado, les habrían publicado esta historia. Es aprovecharse de la gente, seguir una estrategia puramente comercial, y mirar hacia otro lado. ¿Es justo? En absoluto. ¿No tendría que pasar su libro por el mismo proceso que el del resto de escritores, más o menos amateurs, de ahí fuera? Eso sería lo justo. Una verdadera pena que este mundo literario no lo sea, y que prime el dinero de semejante forma.

Publicado en Literatura, Tengo la manía de opinar | Etiquetado , , , | 1 Comentario

Se buscan heroínas del montón.

De unos años para acá, de la mano de esta revolución social de la que estamos siendo testigos en cuanto a la igualdad de sexos, ha habido mucha discusión sobre la creación de personajes femeninos en literatura juvenil. Si os fijáis, hay determinadas palabras que resuenan siempre cuando se saca el tema: fuerte, independiente y real. Nos quejamos del estereotipo de mujer en la literatura que, por norma general, aparece como un personaje débil, con poco carisma, que no tiene ningún tipo de fuerza narrativa, que siempre tiene que ser rescatada y su único sentido en la historia es ser el interés amoroso del protagonista masculino. Que, todo sea dicho, la supera en todos los aspectos.

Esto ha cambiado; de nada sirve negar la evidencia. Pero da la sensación de que nos hemos caído por el otro extremo, y ahora se escriben personajes femeninos que son el epítome de todas las virtudes. Ojo, cuidado. Se nos está yendo de las manos.

El personaje de la chica protagonista no tiene por qué ser perfecto, de hecho, no tiene que serlo, bajo ningún concepto. Las “Marie Sue” en literatura juvenil, en especial en distopía y fantasía juvenil, aparecen como setas y están haciendo mucho daño. Los escritores, o bueno, más bien las escritoras (por irónico que parezca), parecen creer que porque estén trabajando con un personaje ficticio, en mundos donde ellas imponen sus propias reglas, pueden crear a este tipo de personajes sin que nadie se lo cuestione. Han perdido de vista un hecho bien simple: los personajes principales no tienen por qué caer bien. Para empatizar con ellos no es necesario que quieras que sean tus mejores amigos, no tienen que ser la repera en todo lo que se proponen.

La historia general es como sigue: tenemos a esta chica protagonista, adolescente o saliendo de la adolescencia, que todos sabemos que es una etapa de nuestras vidas donde estamos más perdidos que un pulpo en un garaje, batallando diariamente contra nosotros mismos y nuestros alrededores, tratando de descifrar quiénes somos o quiénes queremos ser. Claramente, es una etapa sumamente crítica en nuestro crecimiento individual. Entonces, si el escritor/a se inventa que ese personaje, justo en ese momento, sufre un revés bastante importante (familiar, generalmente), no puedes esperar que nadie salga indemne de eso. Sin un solo rasguño, cicatriz o secuela psicológica. Mucho menos un adolescente, donde cualquier contratiempo, por pequeño que sea, tiene los efectos de un cataclismo y la onda expansiva reverbera durante mucho, mucho tiempo después. Explicadme entonces cómo podemos tener este tipo de personajes en literatura. Y sigo.

La única explicación posible

Para mí, el ejemplo más obvio lo he encontrado en “Throne of Glass”, de Sarah J. Maas, también en la trilogía de “Legend” o en La Reina Roja. En ese primer caso, la protagonista perdió todo lo que conocía siendo muy pequeña, incluida su familia sound familiar?. Fue adoptada por uno de los más famosos asesinos de todos los reinos, que la crio para que siguiera sus pasos. Como resultado tenemos a esta joven, de 18 años, la más famosa asesina del continente aunque nadie sabe su identidad ni, obviamente, que es una mujer joven.

 ¿Qué tipo de personaje esperáis con estas premisas? Yo imagino a alguien muy, muy oscuro. Acostumbrado a matar sin remordimientos, porque ha crecido en ese mundo, ha sufrido en sus carnes ese entorno, y ha pagado muy, muy caro llegar a ese nivel. Yo imagino a alguien con unas dotes increíbles para mezclarse con la gente, para aparentar ser mil y una cosas. Alguien roto, más allá de toda salvación, porque no ha conocido otra cosa. Porque ha visto y hecho cosas que nadie jamás debería ver o hacer, mucho menos a esas edades. Alguien que no confía en nadie, que está acostumbrado a hacer las cosas a su modo, sin pedir ayuda.

¿Habéis visto Agent Carter? He ahí una excelente asesina.

Más o menos os hacéis una imagen mental de la clase de embrollo psicológico y social que tiene este personaje. Una sociópata llevada el extremo. Para una historia, alguien así es genial, dados los detalles de su juventud y de su sexo, que no suele ser algo corriente en este tipo de literatura, enfocada a ese tipo de público. A mí me pareció una idea excelente, y esperaba ansiosa ese análisis de moralidad cuando el personaje se encontrara cara a cara con alguien con un sistema de valores completamente opuesto al suyo.

Pero eso no ha ocurrido. Maas me planta un personaje que no parece arrastrar ningún tipo de secuela psicológica, que físicamente es un belleza (a pesar de que estamos hablando de una asesina, que ha tenido un entrenamiento previo, más los años ejerciendo, mezclándose con todo tipo de calaña, que ha pasado años en la cárcel más peligrosa que os podáis imaginar, pero que aun así no tiene ni un arañazo; increíble), y que cae en un triángulo amoroso nada más pisar el palacio del rey. El que se comporte como una auténtica dama de corte podría achacarse a sus dotes de mimetismo, pero esperaba que cuando no tuviera que aparentar, dejara caer la máscara. No olvidemos que es una asesina. Pero no, tampoco pasa esto. Ah, y claro, aparte de ser una preciosidad, se le da todo increíblemente bien. Lo que viene a ser todo. A grandes rasgos, esta es la historia que pudo ser buena, pero no lo fue. El problema de ir con grandes expectativas.

Con todo esto quería decir que habría que hacer un esfuerzo mayor, no solo porque la incoherencia a la hora de crear personajes parece ser algo en lo que caen muchos y que a mí me pone malísima, aunque ya es algo personal, sino también porque perpetúan ese ideal inalcanzable que a quién más le hace daño es a nosotras, chicas. Qué problema hay en mostrar a un personaje con fallos, muchos fallos, con problemas que arrastra y arrastrará toda su vida, porque son hábitos tan arraigados, que han echado raíces tan profundas que es imposible arrancarlas. Qué problema hay en representar la variedad y diversidad que hay en el mundo. Qué problema hay en escribir mujeres como lo que son: personas.

Aquí os dejo a G. R. R. Martin resumiendo en un puñado de palabras lo que yo he tratado de explicar en un puñado de párrafos. Ah, y antes de que se me olvide, si queréis un libro a la altura de las exigencias, no dudéis en leer la segunda parte de la trilogía de “El Mar Quebrado”, de Joe Abercrombie.

 

 

OLE Y OLE

Y hasta aquí mi monólogo diario mensual. ¡Feliz lunes!

PD. Quisiera agradecer especialmente a Sara M. su inestimable ayuda con los GIFs. Tenía un estancamiento serio con ellos.

También a Sara, por norminarme al Versatile Blogger Award. Es todo un honor, aunque no tenga ni idea de cómo funcione 😉

Publicado en Cosas que a veces escribo, Literatura, Tengo la manía de opinar | Etiquetado , , , , | 1 Comentario

“Amaranta”, de Care Santos.

Lo primero de todo, antes de que alguien saque conclusiones erróneas, encontré este libro por casualidad en la biblioteca. Es cierto que tenía intención de leerme alguna novela de Care Santos, pero no había decidido cuál, ni cuándo, ni había leído reseñas para hacerme una idea de por dónde empezar. Lo vi un día, y lo cogí sin darle más vueltas al asunto. Ahora, después de leerlo, me arrepiento de haberlo sacado sin buscar antes ningún tipo de referencia.

Con todo esto quiero decir, que no es nada personal contra la autora. De hecho, empecé leyendo el libro sin prejuicios (no deja de ser un premio Jaén de narrativa juvenil, por algo se lo habrían dado), pero a medida que avanzaba, pues… Me fue bastante difícil no empezar a tirarme a de los pelos. Ojo, puede ser que, sin comerlo ni beberlo, me haya topado con el libro más flojo de la autora; por eso, aunque ahora me dedique a hacer una reseña poco amigable, pienso leerme alguno más, que no sea de temática juvenil por si las moscas, no vaya a repetirse lo mismo.

Cuando Amaranta cumple los dieciocho, su madre le organiza una gran fiesta a la que está invitada la alta sociedad del país. Ella se siente muy sola entre tanto lujo. Está más interesada en Isma, un misterioso y guapísimo camarero, que en Sergio, el chico con el que sus padres esperan que salga. Además, su abuelo, el fundador de Bancomundo, le desvela que le ha organizado el resto de su vida… ¿Seguirá el camino que le han trazado, o conseguirá abrirse paso y descubrir su destino?

Tengo que decir que, nada más empezar a leer la primera página, tuve que parar durante unos minutos. No puedo evitarlo, cada vez que veo que en un libro de literatura juvenil meten una conversación de Whatsapp (tal cual, con los bocadillitos, el doble tick y los emoticonos), me sale sarpullido. Es muy probable que sea algo irracional, pero no me gusta ni un poco; y ya cuando ni siquiera escriben bien, empiezan las palpitaciones. Ni nos cobran por letra, ni mandamos SMS, stop this madness. Llamadme anticuada si queréis.

Anticuada pero a la moda, ¿eh?

Ese, sin embargo, no es el mayor problema del libro, ni mucho menos. La historia en sí, no tiene mucho atractivo. Intenta crear un buen momentum a lo largo de toda la trama para que nos sorprendamos con el final, pero todo es humo. No hay por dónde coger la historia, todo parece traído por los pelos, con el único objetivo de llevar a los personajes por donde le interesa a la autora. No tienen una justificación previa, simplemente los contratiempos aparecen de la nada y nosotros tenemos que estar de acuerdo con ello. Todo parece apuntar a que estos saltos completamente aleatorios se deben a la falta de espacio, a lo corta que es la novela. Francamente, 20 páginas no le habrían hecho ningún daño a la historia aunque puede que a mí sí.

Pero no, este tampoco es el mayor problema del libro increíble, ¿verdad? Para mi eterno disgusto, han sido los personajes. Dejando a un lado a la madre, que parece sacada directamente de una novela de Jane Austen, pensando solo en casar a su hija con un buen partido que favorezca a los intereses de todo el mundo, y un padre que parece más un marido florero que el gerente del banco más importante del país; Amaranta (o Mara, como la llaman), la protagonista, se lleva la palma de las incongruencias. Dejadme que haga un repaso rápido.

¿¡Cómo no puedes quererlo!?

Mara es hija única de una familia ridículamente rica. Ella parece sentirse especial (o normal, según por dónde se mire), porque ve que no encaja en ese mundo. Los amigos de sus padres son aburridos, y los hijos de estos unos pijos de cuidado que solo se dan a la buena vida; pero ella es capaz de ver más allá, condenando a los susodichos. Ella, además, se califica como “yo no soy cualquier chica” porque, claro, el resto de nosotras somos iguales y no estamos a su altura. Para alguien que quiere distanciarse de toda esa cumbre de mamarrachos/as ricos, va de culo y cuesta abajo. Tal vez, y solo tal vez, tendría que bajarse ella también del burro. Por cierto, hablando de mamarrachos, no hablemos de Sergio, el pretendiente cargante de Mara, que en un principio Santos lo pinta como tímido, con poca confianza en sí mismo, un buenazo con la cara de un ángel, y que resulta ser no se sabe bien cómo ni por qué un cabroncete de mucho cuidado. Isma, la figura amorosa de la historia, parece ser el único que se salva, aunque roce el cliché.

¿Ok, Mara?

Ah, por cierto, si estás leyendo esto, y tienes 18 años, dime si alguna vez en tu vida has dicho “practiqué el sexo”. Me lo temía, yo tampoco. ¿Tal vez un poco de documentación sobre cómo hablan realmente los adolescentes?

Sigamos con la Gran Mara y Sus Incongruencias. Una de las constantes a lo largo de toda la historia es que siempre se queja de que la gente la reconozca por sus apellidos como la hija de los dos banqueros que están haciéndole la puñeta a un buen número de gente, y que como consecuencia la juzguen a ella también sin siquiera conocerla. Esto no me parece mal, yo también me cabrearía. Lo que ya no me parece tan bien es que cuando (por fin) una persona no la reconoce, se lo tome a mal. Uh, ¿algo falla? Cuatro páginas después, la vuelven a reconocer y dice, textualmente, “salí con la cabeza gacha, deseando que nadie me reconociera nunca más, en ninguna parte”.

La pobre mujer que no supo quién era, recibió el siguiente ataque gratuito: “Otra que no lee los periódicos ni se entera de nada de lo que pasa. Hay un montón de gente así, aunque cueste creerlo”. Horas después, cuando Mara se encuentra de lleno en el maremágnum de gente protestando contra los ladrones de sus padres, le pregunta a su chófer: “¿Qué pasa con las noticias?”. Y aquí no acaba todo, páginas más tarde reconoce que ella apenas ve la tele, a no ser que sea para ver series. Sus padres tampoco, a excepción del ocasional periódico. “No es de extrañar que en mi casa sea difícil estar al día de los asuntos de actualidad”. Internet no existe, parece ser. Pero, oye, “otra que no lee los periódicos ni se entera de nada de lo que pasa. Hay un montón de gente así, aunque cueste creerlo”. Efectivamente, Mara, efectivamente.

I’m confused.

En resumidas cuentas, si no lo leéis, no os estaréis perdiendo gran cosa. Ojo, como dije al principio, tampoco quiero empujaros a creer que esta autora no es buena, porque no sería justo. Me he leído un único libro de los tantos que tiene, y no puedo juzgar su calidad escribiendo basándome solo en este, por malo que me haya parecido. Mi intención es leer otro más, que no sea juvenil, para contrastar. Os haré saber mis impresiones (es difícil superar la mediocridad de esta historia, así que tengo ciertas esperanzas).

¡Feliz miércoles!

Actualización: Dos meses después, he cumplido mi palabra y he leído otro libro de esta autora. Esta vez de literatura “adulta”; Diamante Azul. Aquí os dejo la reseña que he escrito en Goodreads, por si tenéis curiosidad por ver el contraste entre ambos libros 🙂

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , | 1 Comentario

“La Guerra Larga”, de Terry Pratchett y Stephen Baxter.

Hace casi dos años cayó en mis manos, por primera vez, el primer libro de una saga de ciencia ficción muy, muy actual, escrita a cuatro manos por Terry Pratchett y Stephen Baxter. Su título era es “La Tierra Larga”, y contaba con unas premisas que difícilmente podía dejar pasar, gustándome este género como me gusta: la idea de los multi-universos, que se deriva de la teoría de las cuerdas. Una serie de galaxias “paralelas” a la nuestra, en las cuales cada Tierra ha sufrido una evolución distinta. Millones y millones de ellas, literalmente al alcance de nuestra mano, a tan solo un cruce de distancia, bien al este, bien al oeste. [Aquí os dejo su reseña].

Como decía, dos años han pasado desde que leí el primero, y aunque encontré alguna que otra cosa que no me terminaba de convencer, tenía toda la intención de seguir leyendo los siguientes tomos. Cuando, finalmente, tuve la oportunidad de hacer exactamente eso con “La Guerra Larga”, me quise convencer a mí misma de que me acordaba perfectamente de las peripecias de Joshua, Lobsang y Sally. Craso error. Tenía un recuerdo vergonzosamente vago de la historia previa. Pero, oye, de perdidos al río. Nadie iguala la cabezonería y el orgullo de los lectores en cuanto a seguir sagas se refiere; y dado que no me salió nada mal la jugada, allá vamos.

La Tierra Larga es un sinfín de mundos paralelos a solo un paso de distancia. La humanidad ha explorado muchos de ellos, impulsando el comercio y la cultura. Pero también ha alterado el equilibrio político de nuestra tierra de origen y la estabilidad ecológica de estos nuevos mundos. Por un lado, la Declaración de Independencia de una lejana colonia provoca la censura del gobierno ultraconservador. Por otro, los humanos han descubierto que los trolls, unos pacíficos humanoides capaces de cambiar de mundo, son muy útiles para el trabajo físico y los utilizan para su beneficio. Ante el inexorable avance de los colonos humanos, los trolls están empezando a desaparecer. En su día, Joshua Valienté lideró la primera misión de exploración de estos mundos múltiples junto con la unidad de inteligencia artificial llamada Lobsang. Ahora, una década después, Joshua se verá obligado a abandonar su vida apacible con su mujer e hijo. La Tierra Larga recurre de nuevo a él porque se avecina una guerra… una guerra distinta a todas las libradas hasta ahora.

La sinopsis resume bastante bien lo que es la idea general. En el primer libro ambos autores se limitaron a hablarnos de lo que era la Tierra Larga, casi como si fuera una introducción, la base sobre la que asentar conflictos posteriores. Para mí, tuvieron un par de problemas: la historia tardó mucho en arrancar, y en momentos concretos se hacía bastante lento. Me dio la sensación de que trataban de abarcar más de lo que podían, en vez de ceñirse exclusivamente a la línea argumental que protagonizaban Joshua y Lobsang. ¿El resultado? Más de una vez me encontré a mí misma divagando sobre todas las posibilidades que ofrecía la Tierra Larga, en vez de hacerme preguntas sobre la trama que los escritores estaban tratando de desarrollar.

Creo sinceramente que en este segundo libro consiguen paliar con bastante éxito estos problemas, aunque me sigue pareciendo que hay demasiadas historias paralelas valga la ironía, demasiados personajes. Pero, a cambio, hay otras tantas cosas increíblemente bien pensadas que inclinan la balanza claramente a favor de la historia, haciendo que yo haya quedado más satisfecha con esta segunda entrega que con la primera.

Para empezar, una vez te familiarizas con lo que es la Tierra Larga y empiezas a entrever la pila de problemas que pueden aparecer, la lectura se hace más sencilla. La población de la Tierra original se ha desperdigado por millones de mundos, creando sus propias poblaciones, con sus propias leyes. No hay un organismo que ponga orden, no hay nadie por encima de ellos que les diga lo que hacer. Los Estados originales se encuentran de golpe y porrazo sin prácticamente gente a la que gobernar, y no es algo que se vayan a tomar bien. Nada bien. Y tratar de extender su autoridad por, literalmente, miles y miles de mundos, es una tarea titánica aparentemente imposible. Es aquí donde radica la idea del libro, condensada en el título. ¿Es posible la existencia de una guerra convencional entre EEUU y esas nuevas poblaciones que buscan la independencia? Realmente, este es un ejercicio muy bueno para ver cómo nuestra historia, sean cuales sean nuestras circunstancias, tiende a repetirse.

Dejando a un lado la trama y los personajes que sirven a esta, tal vez lo que más me haya gustado de esta nueva entrega, y que me recuerda a los grandes clásicos del género, es que la historia queda empequeñecida al lado de la idea científica per se: mundos paralelos. Pratchett y Baxter han decidido que, aunque haya alguna que otra diferencia respecto a nuestra propia galaxia, al menos estos mundos se rijan por las mismas leyes científicas. Y se han asegurado que así sea gracias a un exhaustivo trabajo de documentación, tanto en física como en biología, que no puedo menos que aplaudir y agradecer.

La próxima entrega nos expandirá, aún más si cabe, nuestros horizontes imaginativos. ¡Los infinitos Martes el planeta que no el día de la semana nos esperan!

¡Feliz sábado, cruzadores! ^_^

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Star Wars Episodio VII: El Despertar de los Frikis.

Juro y perjuro que temblaba de la emoción contenida mientras esperaba en la cola para entrar a la sala, con esa sonrisa bobalicona acampada en el rostro, de la que tanto reniego me favorece poquito. No recuerdo otra ocasión en la que, tan solo la idea de ir a ver una película en concreto, me pusiera los pelos de punta de esa manera. ¿Cuando era pequeña no me pasaba, decís? No, realmente no ha habido ninguna película con la que yo contara los días para su estreno. Pero, vaya, ninguna tiene el significado que Star Wars tiene para mí.

Tres semanas después de su estreno, la sala estaba a reventar. Gente de todas las edades, juntos que no revueltos, expectantes, esperando a que el “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…” empezara a rodar.

gif film star wars The Empire Strikes Back return of the jedi A New Hope The Phantom Menace Attack of the Clones Revenge of the Sith star wars gif 421GIF

Este episodio VII de la saga va camino de ser la película más taquillera de la historia, y aunque bien es cierto que muchos fans la han visto varias veces, eso no explica la cantidad de millones que está cosechando. Eso requiere más gente. Mucha, mucha más gente; pero, ¿de dónde narices han salido?

 

Considerando que, durante bastante tiempo, a los frikis se les nos ha considerado un grupo más bien marginal, en la más amplia extensión de la palabra, resulta muy curioso todo este asunto. Sí, Star Wars ha batido todos los récords de taquilla (casi antes del estreno propiamente dicho, que ya es decir), pero lo ha hecho pasando por encima de, oh sorpresa, Jurassic World y Avatar. Y, para seguir añadiendo más leña al fuego, decidme, ¿cuál es la serie de televisión más en boga ahora mismo? Juego de Tronos. Rayos y truenos, más fantasía y ciencia ficción. Perdonadme la referencia, pero lo de los últimos años ha sido un hear me roar en toda regla por parte de los geeks.

Así que, repito la pregunta. ¿De dónde sale toda esa gente que fue a ver Star Wars vestidos de Obi-Wan, Luke Skywalker, stormtroopers, Darth Vader y compañía? ¿Dónde se meten las miles de personas que abarrotan las Comic Con todos los años? ¿¡Dónde!? Así que, sumando dos más dos, no me queda más remedio que admitir humildemente que mi primera afirmación es errónea. Los frikis no somos un grupo marginal en cuanto a número, nunca lo hemos sido; lo que pasa es que quienes se metían con nosotros eran más ruidosos la historia de siempre.

Francamente, no me resulta nada extraño, porque no hay nada mejor que tener algo que te apasione, sea esto lo que sea. Esa es la verdadera definición de friki; no raro, o marginado, no.

Es cierto que es algo que solemos llevar por dentro, a excepción de la ocasional camiseta, y por eso resulta difícil distinguirnos. Y eso es lo bonito, ¿no? Estamos tan extendidos, en grupos tan diversos, que ya no existe un estereotipo dañino con el que señalarnos. Total, no estamos haciendo daño a nadie, ¿no? Simplemente vemos películas, leemos, nos obsesionamos con series, con personajes, fangirleamos y fanboyeamos qué mal suena entre nosotros, lloramos con los fanfics y babeamos con los fanart, admirando el talento de nuestros “partners in crime”. Hablamos usando más referencias de las que debiéramos, y acogemos con los brazos abiertos a los nuevos conversos, sabedores de que no hay nada mejor que un fandom bien amplio.

En resumidas cuentas, este post pretendía ser un homenaje a vosotros, frikis de la cabeza a ¿las zarpas?, y da igual vuestra condición, de dónde vengáis, a qué fandom pertenezcáis, los de Star Trek, Doctor Who, The Walking Dead, Harry Potter, Señor de los Anillos, a los que les encanta la física, los libros, o las plumas de escribir. Los multifandom o los single-fandom. Vosotros, los nerds, los geeks. Va por vosotros.

Cheers!

Publicado en Cosas que a veces escribo, Tengo la manía de opinar, Un petit peu de todo | Etiquetado , , , , , | 3 comentarios

“La Isla de Bowen”, de César Mallorquí.

Estoy casi segura de que todos vosotros, como yo, tenéis una lista de libros que leísteis en algún momento de vuestra vida, de los que apenas recordáis el argumento, ni tampoco el desenlace. Para mí, estos son los libros especiales, porque cuando pensáis en ellos, solo os viene a la mente la sensación, la impresión que os causó. Puede que modificada por los años, magnificada incluso, pero con un poso de verdad que os perseguirá siempre.

Este es el caso de La Isla de Bowen. Tenía un recuerdo muy vago de este libro, tan vago que empezaba a dudar si realmente lo había leído o no. Creo que mezclaba impresiones con otro libro de César Mallorquí, La Catedral (Premio Gran Angular, 1999), que también entró a formar parte de esta lista tan peculiar hace ya unos cuantos años. Así que me dije, mejor salir de dudas, y releerlo.

1920. Todo comenzó con el asesinato del marinero inglés Jeremiah Perkins en Havoysund, un pequeño puerto noruego situado en el Ártico, y con el misterioso paquete que, antes de morir, Perkins envió a Lady Elisabeth Faraday. O quizá la historia empezara antes, cuando se descubrieron unas extrañas reliquias en el interior de una viejísima cripta medieval, pues fue precisamente una de esas reliquias imposibles la causa de que el malhumorado profesor Ulises Zarco, director de la sociedad geográfica SIGMA, se embarcara en una aventura inimaginable a bordo del Saint Michel. Tanto Zarco como su ayudante, Adrián Cairo, han recorrido el mundo enfrentándose a toda clase de peligros, igual que el capitán Verne y su tripulación, o el joven fotógrafo Samuel Durango, e incluso las dos damas inglesas que les han solicitado ayuda; pero ninguno de ellos estaba preparado para afrontar el temible misterio que envuelve a la isla de Bowen, más allá del Círculo Polar Ártico.


 

Este libro, ya de por sí, traía muy buenas referencias (Premio Nacional de Literatura Juvenil 2013 y Premio Edebé de Literatura Juvenil, en 2012) con lo que mal no lo iba a pasar. Aparte, partía con la ventaja de que todo lo que escribe este hombre nunca decepciona, más bien al contrario. Aún recuerdo la montaña rusa de emociones que me causó leer La Catedral, uno de mis libros favoritos por aquel entonces qué mal lo pasé, good Lord, qué tensión.

Ahora bien, ¿qué tiene La Isla de Bowen que lo hace tan especial, merecedor de esos premios y de mi admiración? En mi opinión, que es una excelente novela clásica de aventuras, con una vuelta de tuerca al final. La influencia de Julio Verne es una constante en la historia, no tanto por la forma de escribir, sino por los nombres de ciertos personajes y el carácter de la historia, sobre todo al principio. Pero recordemos que Verne no solo se dedicaba a la simple y llana novela de aventuras, sino que fue uno de los primeros impulsores de la ciencia ficción (que no el padre, para eso tenemos a Mary Shelley). Y si alguna vez leéis el libro, os daréis cuenta de que todo lo que supuso Verne, está incluido en este libro.

Esta, además, es una historia de guiños constantes al lector, de influencias varias (H. G. Wells, Arthur Conan Doyle y, por qué no, Tintín) que componen una historia de texturas increíblemente variadas. Los personajes no se quedan atrás, ni mucho menos. Carismáticos, y llenos de vida, con personalidades claramente definidas, que evolucionan a lo largo de la historia, ninguno de ellos te dejará indiferente (siendo mi favorito el piloto, Yago Castro). Acordaros de mí cuando estéis echando pestes por culpa del profesor Zarco, y animando mentalmente los cortes que Lady Elisabeth le hace, cada vez que quiere dejarlo en su sitio.

You go, Lady Elisabeth!

Esta es una historia con un objetivo. Un misterio que hay que resolver, y una persona a la que hay que encontrar. Este es ese tipo de libro que te hace pasar las páginas casi con ansia, que te obliga a quedarte a altas horas de la noche con el único objetivo de saber qué ocurre al final, y que te deja con un montón de preguntas.

Dejando todas estas buenas palabras a un lado, debo advertiros de algo. Este libro (como bien se intuye en los premios que ha recibido) es un libro que se engloba dentro de la literatura juvenil. Tal vez a los que ya son más mayorcitos (no sé si incluirme en ese grupo) no les interese o no les sorprenda los giros argumentales de esta historia. Realmente, esta reseña la he escrito desde el punto de vista de la niña que fui y que se quedó con la boca abierta al llegar al desenlace. Pero también lo he hecho desde el punto de vista de la joven-casi-adulta que soy, que reconoce el talento cuando lo ve, y se quita el sombrero ante este señor que me ha regalado tantos buenos ratos a lo largo de mi adolescencia.

¡Feliz miércoles y felices fiestas! 😀

Publicado en Literatura, Reseñas | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario