Podcasts Vol. I: “Revisionist History”, de Malcolm Gladwell.

Una conversación recurrente que he tenido con algunos de mis amigos a lo largo de los últimos años es que, a pesar de tener la voluntad activa de querer formarnos, de adquirir conocimientos más allá de los llamados “de cultura general”, no parecemos estar avanzando en la dirección correcta. Parafraseando, tenemos curiosidad por saber sobre todo un poco, ya sea arte, literatura, historia, política, filosofía o ciencia, pero, o bien no sabemos por dónde abordar cualquiera de esos temas, o bien no tenemos el tiempo suficiente como para poder dedicarlo a satisfacer esa curiosidad. En la mayoría de los casos, es una combinación a partes iguales de ambas cosas. Y es frustrante en grado sumo.

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Una solución a medio camino, que no sustituye la de leer de todos esos temas, pero que, definitivamente, es un complemento excelente (desde mi humilde punto de vista), son los podcasts. Pequeñas píldoras de información en forma de episodios de radio de entre treinta, y cuarenta y cinco minutos que, si están bien hechos, pueden llegar a ser auténticas minas de oro. Te pones los cascos, y en ese periodo de tu casa al trabajo (por poner un ejemplo), vas absorbiendo información sin esfuerzo aparente. Sin embargo, de una forma similar a cuando busco libros o artículos sobre un tema determinado, no sabía por dónde empezar. Hay tantísima información que, en muchas ocasiones, resulta contraproducente. Te desanima antes de empezar. ¿Estaré leyendo o escuchando algo bien documentado, que explique con claridad y sea capaz de mantener tu atención? O, por el contrario ¿estaré perdiendo el tiempo?

En estos casos, lo mejor es el método ensayo/error dirigido. El hacer una búsqueda amplia en Internet e ir haciendo una criba desde ahí. O, mejor aún, aprovecharos de vuestros amigos. No tengáis vergüenza. ¿Qué escuchan ellos y qué opinión les merece ese podcast en concreto? Es probable que, tan solo por afinidad y gustos comunes, lo que ellos escuchan os guste también a vosotros. De hecho, así fue como yo llegué al primero de los podcasts de los que os quiero hablar, y que sirve de inauguración para una nueva sección: Podcasts (viva mi imaginación poniéndole nombre a las cosas).

Así pues, y sin más dilación, hablemos de Revisionist History”, de Malcolm Gladwell (Panoply).

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Voy a tener que adelantarme a algunos de vosotros, que estaréis leyendo el título y poniéndoos en sobre aviso, y con motivo. No, esta serie de podcasts no hace revisionismo histórico. O, al menos, no en el sentido peyorativo de la palabra. No busca, ni siquiera se acerca, a reescribir la Historia. Si escuchamos o leemos su descripción, esta estipula con mucha claridad: “Revisionist History will go back and reinterpret something from the past: an event, a person, an idea. Something overlooked. Something misunderstood”. Es decir, el foco de atención de Gladwell y su equipo se centra en llamarnos la atención sobre un evento, persona o idea del pasado, sí, pero también del presente. Hechos que la Historia, con mayúscula, ha pasado por alto, o sobre los cuales se ha depositado una capa de polvo tal, que es necesaria una limpieza inmediata.

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No hay ni un episodio igual. Eso sí, la estructura es casi siempre la misma: la llamada de atención sobre un hecho o personaje en concreto, un comentario más o menos extenso de sus peculiaridades y, acto seguido y sin ningún tipo de preámbulo, lo relaciona con algún hecho o situación del presente con el que, aparentemente, no tiene absolutamente nada en común. Aquí es donde salta la liebre y no puedes sino escuchar con inmensa fascinación cómo va tejiendo los puentes, las conexiones, entre ambos. Una y otra vez, la misma fórmula. Lo sabes, lo ves venir y, aun así, boqueas como pez fuera del agua cuando hace encajar la última pieza del puzle.

No hay un episodio igual. Puede que en un momento dado esté hablando de música, y cómo determinadas canciones maduran y se hacen mejores con el tiempo y las versiones que de ellas hacen. O tal vez, de cómo la calidad y variedad de la comida de según qué universidades americanas nos dice mucho sobre la inclusividad y prioridades de las mismas. Por qué Elvis no era capaz de cantar un fragmento de una de sus canciones. Y siguiendo con la psicología, por qué Churchill y, más concretamente, una de las personas que más admiraba, fueron los causantes indirectos de una de las hambrunas más críticas que sufrió la India el siglo pasado.

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Malcolm Gladwell es, cuanto menos, un tipo interesante.

En la variedad está el buen gusto, que suelen decir. Y si hacemos caso a esa máxima, Malcolm Gladwell tiene un gusto exquisito. El abanico de temas por los que se mueve y la facilidad con lo que lo hace es, cuanto menos, insultante. No creo que haya dejado títere con cabeza, en las tres temporadas que tiene Revisionist History. Y su buen hacer no acaba ahí, ni mucho menos. Este hombre, periodista de profesión (escritor, ensayista y sociólogo, también), es muy ducho en el arte de investigar y documentarse sobre el tema que tenga entre manos. Por no hablar de la profesionalidad a la hora de entrevistar a las personas involucradas en cada episodio, la habilidad a la hora de estructurar la información, su capacidad de comunicar exactamente lo que quiere comunicar, y el tener una voz hecha para la radio. Pero, sobre todo, la pasión que se deja entrever cada vez que se acerca el final del capítulo. Si la conclusión final a la que llega le resulta indignante, sorprendente o directamente esperpéntica, te lo hará saber. Con claridad meridiana.

Esa meticulosidad a la hora de transmitir su mensaje, tanto a nivel de contenido como de continente, es algo que hay que agradecer. Y admirar. Porque no solo te ha enseñado algo que no conocías, sino que, además, muy probablemente, prenda la llamita de la curiosidad en ti, y acabes investigando más sobre ese tema. Vaya, yo he acabado leyendo artículos y libros que nunca pensé que tendrían un interés para mí. Y todo porque un día me puse los cascos y presioné el “play”.

Resumiendo, si no tenéis miedo de escuchar podcasts en inglés, y buscáis algo variado y bien hecho, este es un buen sitio por el que empezar. Mientras, yo estaré a la espera de que salga la cuarta temporada.

¡Buen domingo, futuros (y actuales) oyentes!

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