“A Little Life”, de Hanya Yanagihara.

Durante mucho tiempo fui incapaz de entender esa frase, tantas veces repetida, que dice que hay ciertos libros que solo alcanzan un sentido especial para uno mismo dependiendo del momento de tu vida en que los leas. Creía, erróneamente, que se refería a que hay libros que solo eres capaz de disfrutar enteramente, sin prejuicios, a una determinada edad (véase ciertos libros de infantil-juvenil); pero, aunque es cierto que los lees de forma distinta a medida que creces, este hecho apenas modifica la magnitud del impacto que tienen sobre tu percepción del mundo.

Creo que esta visión mía empezó a cambiar, de forma sutil, cuando leí El secreto”, de Donna Tartt. Algo había empezado a removerse cuando Hacia rutas salvajes cayó en mis manos, pero puedo afirmar con casi total seguridad que el libro de Tartt fue el revulsivo que me hizo darme cuenta que había libros ahí fuera que me hablaban a unos niveles que los libros de fantasía y ciencia ficción, mis predilectos, no eran capaces de emular. O, tal vez, que estos últimos, aun habiendo sido (y siguen siéndolo) una fuente inagotable de alegrías durante años, no eran capaces de suministrarme un componente emocional con el que yo pudiera sentirme identificada.

“El secreto” y “A Little Life” solo tienen en común el ser, como yo los llamo, libros de personajes. Ahora me diréis, pero, mujer, todos los libros son libros de personajes. Sin personajes no hay historia. Y yo os diré que tenéis toda la razón del mundo, pero que también os equivocáis, que solo estáis considerando una pequeña parte de la verdad. Lo que yo califico como libros de personajes son aquellos donde la historia, como tal, es irrelevante. No importa dónde empiece o dónde acabe, qué giros argumentales te encuentres por el camino, porque ninguno de estos factores son el núcleo de la novela. El núcleo, como tal, es el personaje. En el sentido de que toda la narración gira en torno a él: lo que piensa y cómo lo piensa, lo que le ocurre y cómo reacciona a ello, cómo le afecta. Los libros de personajes están hechos para que experimentes la historia desde dos puntos de vista, a un tiempo; el del personaje y el tuyo, como observador ajeno a la trama. O en otras palabras, sufrimiento doble.

Una vez llegas al punto y final del libro hay tanto de ese personaje ficticio en ti (su forma de pensar, sus impresiones, sus alegrías y sus decepciones), que cuesta un mundo desprenderse de esa piel y volver a la tuya. Ah, pero en esos días en los que has estado inmerso en la vida de otra persona, qué cercano, qué brillante te ha parecido ese mundo. Cuánto has experimentado.

“A Little Life” es la historia de una vida, sí, pero no pequeña, ni mucho menos.

Por Louisa Cannell

Ni quiero ni puedo entrar en más detalles, en nombres, en descripciones. Analizar la trama, los personajes, dejaros la sinopsis; todo eso sería arruinaros la experiencia única de leer esta historia. Abrir el libro siendo unos completos ignorantes de lo que os vais a encontrar entre sus páginas es lo mejor que os puede pasar. Sin ideas preconcebidas, sin prejuicios. He notado que el público lector tiende a tener reacciones extremas de cara a este libro y, creedme, estas son las historias que merecen la pena leer las 720 páginas, sí. Ahora bien, ¿qué puedo contaros de este libro, entonces, sin moldear vuestra percepción de la historia? Siendo francos, nada. Así que permitidme la libertad de predisponeros positivamente a que la leáis, comentando mi impresión general de la que ya os he hablado, en parte, un poco más arriba.

Para empezar, no recuerdo haber tenido una reacción tan visceral hacia un libro, nunca. Tal vez sea la forma de narrar de Yanagihara, la manera en que aborda todos los temas candentes encadenados en la trama (y creedme, son unos cuantos, y muy, muy actuales: diversidad racial, sexual, religiosa, y un largo etcétera), cómo cambia la perspectiva dependiendo de en qué personaje se centre. El hecho es que estas pequeñas sutilezas de la narración crean diminutas grietas en la fachada de sus personajes, permitiéndote ver a través de ellas lo que realmente está ocurriendo. De primera mano y sin medias tintas. No os voy a mentir, ha sido muy duro leer ciertas partes de la historia. Ha habido momentos en los que he tenido que cerrar el libro y retomarlo al día siguiente. Y ha habido lágrimas, también; de todo tipo.

Todas estas reacciones y reflexiones por mi parte no son solo resultado de la naturaleza de los hechos que narra este libro, sino también de mi conocimiento de cómo va a afectar a los personajes. Y yo creo que este es el gran logro de la autora, el hecho de que muchos aspectos de este libro invitan a un juicio por parte del escritor, y ella, de forma elegante, lo evita. Sospecho que de ahí deriva la gran cantidad de reacciones por parte de los lectores, porque al final somos nosotros los que nos estamos salpicando, y los que, según cómo seamos y lo que hayamos vivido, juzgamos.

La belleza de un libro reside en que, cada vez que alguien lo abre por su primera página, este cambia. No es el mismo libro para ti que para mí, aunque las palabras sí sean las mismas. Cada uno de nosotros pone algo de sí mismo cuando empezamos a leer, creando una experiencia única. Creo firmemente que este particular aspecto de la lectura se ve acentuado en libros como “A Little Life”. Y por eso os invito a leer, a mancharos, a experimentar y a juzgar. Os invito a que este libro os cambie, aunque solo sea durante unas semanas. Os invito a que os sumerjáis en la cantidad de matices y sabores que ofrece esta pequeña vida.

Recordad, no leáis la sinopsis, y tampoco os paséis buscando reseñas. Por una vez, la ignorancia juega a vuestro favor.

 

¡Feliz jueves, disfrutad de vuestras lecturas! 😀

PD. Yo leí “A Little Life” en inglés por las razones de siempre (no quería perder nada por la traducción, y salía más barato), pero también porque descubrí que no está traducido al español. Así que, si solo leéis en español, tengo buenas noticias para vosotros, la editorial Lumen lo ha traducido para vosotros (“Tan poca vida”) y la tendréis en septiembre, recién salida del horno, para que la disfrutéis al máximo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Literatura, Reseñas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s