Trilogía de “El Mar Quebrado”, de Joe Abercrombie.

Pido disculpas por haber estado desaparecida en los últimos dos-tres meses, pero tengo razones de peso: *inserte aquí excusa lo suficientemente creíble para que nadie la cuestione, i. e. exámenes, et voilá*. Bromas aparte, una de las principales razones por las cuales no he puesto pie en este mi blog es porque he estado terminando dos trilogías (y que estoy trabajando fuera de España), y yo no hago reseñas de trilogías hasta que me no me leo la última página del último tomo. ¿Y qué quiero decir con esto? Que se me han acabado las excusas a largo plazo y me toca ponerme a trabajar, así que vamos a ello. He aquí la reseña de la trilogía de El Mar Quebrado, de Joe Abercrombie.

Yarvi, el hijo menor del rey, nació con una malformación en una mano que ha llevado a todo el mundo a considerarlo «medio hombre». Por eso, en lugar de convertirse en guerrero como los demás varones de su estirpe, se ha dedicado a estudiar los secretos de la Clerecía. En la víspera de la última prueba, llega la noticia de que su padre y su hermano han sido asesinados, por lo que él es el nuevo rey.

Pero tras una terrible traición a manos de sus seres más queridos, Yarvi se encontrará solo, en un mundo regido por la fuerza física y los corazones fríos. Incapaz de llevar armadura o de levantar un hacha, deberá afilar su mente. Cuando se junta a su alrededor una extraña hermandad de almas perdidas, descubrirá que esos compañeros inesperados tal vez puedan ayudarle a convertirse en el hombre que quiere ser.

Vayamos por partes, que dijo Jack el Destripador. Esta trilogía no es una trilogía de juvenil fantástica al uso, y no lo es por varias razones. La primera de ellas, y la más llamativa, es que cada uno de los tres tomos está narrado por un personaje diferente,  y aunque todos se ciñen al hilo principal de la novela, que es la historia del Mar Quebrado, aportan obviamente una visión diferente del conflicto, con continuas referencias a sus propias vidas. Esta idea de cambiar de narrador, aunque inesperada, me parece una apuesta más que acertada. No solo es un recurso muy astuto para abordar de la mejor manera posible lo que está pasando en cada momento concreto de esa guerra, sino que, el hecho de que el testigo lo recoja cada vez un personaje distinto, pero manteniendo al narrador previo, hace que no solo no pierdas el interés, sino que, por ejemplo, veas a Yarvi (el primero en hablarte) tanto desde su propia perspectiva, como desde la perspectiva de otros. Y creedme, el cambio es sumamente interesante. Con esto quiero decir que aunque parezca que no te da tiempo a conocer al narrador del primer libro, a ponerte en sus zapatos, como realmente no lo vas a perder de vista en los dos tomos posteriores, al final tienes una idea bastante buena (y completa) de quién es, y qué motivos le mueven.

Otra característica que diferencia a esta trilogía del resto de la juvenil fantástica, es que esta es verdaderamente una historia de juvenil fantástica, y no lo que estamos acostumbrados a leer. ¿Por qué, entonces? ¿Qué la hace diferente? O más bien, ¿por qué esta trilogía lo es y las otras no? La respuesta es muy sencilla, y para encontrarla tan solo tenemos que remontarnos a la definición original de fantasía juvenil. Y me explico. Lo que ha escrito Abercrombie es una adaptación más light y menos complicada en términos de política, estrategia y guerra, de lo que conocemos como la high/epic fantasy. Mientras que libros como “Throne of Glass”, “Red Queen” y similares, en comparación, son historias frágiles y simplonas, que no han visto un cuchillo en su vida, mucho menos una guerra. No conocen el regusto metálico de la sangre, y  cuando oyen una palabra malsonante suelen desmayarse del disgusto. Y, creedme, no es porque no tengan conflictos o guerras en ellos, que los tienen. O dicen tenerlos.

Representación gráfica de esto último.

Y siguiendo el hilo de comparaciones, dejadme que os hable un poquitito de los personajes. Más concretamente, de los personajes femeninos a partir del segundo libro, inclusive. Me ha faltado poco para morirme del gusto. Abercrombie ha cogido todo lo que olía a cliché, ha hecho una bola con ello y le ha prendido fuego. Y a partir de las cenizas ha creado a esta variedad de mujeres, en distintos puntos de la escala de poder. Hay tal abanico de personalidades, físicos, de estrategias, formas de enfocar las cosas, que os prometo que se lo daría a leer a cualquier muchacha adolescente para que viera la cantidad de formas que hay de ser fuerte (y no, fuerte no quiere decir que todo te resbale y aguantes estoicamente cada palada de mierda que te echen por encima), sin importar tu origen, el color de tu piel o si eres más o menos femenina fuck that concept, por cierto. Que de algún modo se viera representada, y quisiera ser tan guerrera como Espina, o tan astuta como Laithlin.

La calidad de esta trilogía también se debe también, en parte, al mimo por el detalle, que ya es una seña de identidad de Joe Abercrombie. A una de las protagonistas le baja la regla (como suele ser normal en una mujer entre los trece y los cuarenta y tantos, aunque a un 99.9% de los escritores/as de juvenil se les olvide). A un soldado, en plena batalla, su propio compañero de armas le arrea al intentar clavarle la espada a un enemigo, por falta de espacio. Detalles, amigos míos, detalles. Es lo que le da vida a una historia.

Por último, aunque no menos importante, me veo en la obligación de comentaros que no todo es perfecto. Así como el segundo libro de esta trilogía es una perla de este género, el tercero cojea en comparación. Inmediatamente después de terminarlo pensé que esa incómoda sensación que tenía era por el final, y claro, eso es algo completamente subjetivo (te puede gustar o no gustar, eso no lo hace más o menos bueno). Y no es que el final sea malo como tal: está trabajado, tiene ese punto de sorpresa que apenas ves venir y, lo más importante, es coherente  con toda la historia previa. El problema, después de pensarlo largamente, es que la pauta que sigue la historia en este tercer libro es muy parecida a la del segundo, y el segundo, como ya os he comentado, me pareció un lujo, algo difícil de superar que, evidentemente, esta entrega no ha superado. Aunque también puede  ser que tres cuartas partes de este libro son una guerra jamás lo habríais adivinado, ¿eh? Debe ser tremendamente difícil escribir el desarrollo, tanto político como físico, de una guerra en tan pocas páginas, considerando que Abercrombie es un genio escribiendo batallas, pero en libros cuatro veces más extensos. ¿El resultado? Da unos saltos temporales demasiado grandes y muchos de los detalles que le dan ese aire de realidad a una batalla se pierden.

Sin embargo, que esto último no os desanime: merece la pena perderse en la historia del Mar Quebrado.

¡Feliz martes veraniego a todos!

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Una respuesta a Trilogía de “El Mar Quebrado”, de Joe Abercrombie.

  1. manujrb dijo:

    Fantástica reseña y fantástica trilogía. Un saludo

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