De reseñas y “nopes”.

Tal vez, y solo tal vez, vaya siendo hora de que aparezca por este mi blog. No negaré que la vagancia me ha ganado la partida, aunque tampoco os voy a esconder que la carrera me quita bastantes horas del día, por no decir casi todas. En fin, quejas y excusas a un lado, vuelvo con las baterías cargadas y nuevos temas con los que quiero abrir debate (qué será, será). Pero antes de todo, aquí van un par de reseñas sobre los libros que he leído últimamente.

Reconozco que, quitando uno, han sido todos de literatura juvenil. Pienso cambiar la dinámica en breves, o nunca acabaré el reto literario que me he propuesto para este año. De todos modos, si queréis consultar mis opiniones sobre los susodichos, mi Goodreads publicidad nada subliminal está a vuestra entera disposición.

  • La Reina de Cristal (#1), de Ana Alonso y Javier Pelegrín.

Mira que me fastidia mucho ver cómo escritores de libros con éxito merecido, escriben otros que son truños infumables. Es el caso de estos dos escritores, autores de la saga “La Llave del Tiempo”, que por alguna extraña razón se embarcaron en la escritura de esta otra saga que os voy a reseñar, y acabó haciendo aguas por todos lados. Os cuento.

Oh, por Dios. No sé ni por dónde empezar. Hacía un tiempín ya que no leía algo tan… Molesto. Era consciente de que esta historia estaba etiquetada como (nunca encuentro la palabra) “para gente de 14 a 15 años”, pero ni siquiera esas pobres criaturas se merecen que los traten así. Y aunque estas palabras pueden ser duras, alguien tiene que tener un mínimo de sentido crítico.

Para empezar, la trama no tiene ningún tipo de coherencia. Es desconcertante en grado sumo, y ese tonillo didáctico y resabido que salpica aquí y allá los diálogos dan ganas de tirarse de los pelos. Está bien dirigir a los lectores hacia donde uno quiere, pero otra cosa bien diferente es señalarlo con flechas de neón por si acaso no somos conscientes de lo que está pasando. Ser un adolescente no implica ser tonto. La premisa de todo escritor es suponer que sus lectores son más listos que el hambre, y que sabrán leer entre líneas cada vez que sea necesario. Y si, por algún casual, no lo hacen, pues mira. Mayor sorpresa se llevan al final. Todo ventajas.

Tampoco me ha hecho ni pizca de gracia eso del enamoramiento a la tercera vez que ves a alguien, tampoco eso de que tu amor no flaquee ni un poquito a pesar de que el señorito te manipule, te engañe y te mienta repetidas veces, te quite tu libertad de decisión y te encierre para llevarte en contra de tu voluntad al país enemigo en el que te espera una muerte segura pero alegando que “no dejaré que mueras”. Alentador. ????!!?? ¿¡Qué tal si dejamos de poner a estos personajes bajo una luz romántica!?

Mi reacción al suceso.

Y no me hagáis hablar de la protagonista. Jamás vi muchacha más perdida, más veleta en sus decisiones pero que, oh, milagrosamente, a pesar de no dar nunca pie con bola, cuando tiene la imperiosa necesidad de jugar bien sus cartas en temas políticos, bum, lo hace. Quién pudiera. Y como decía, más perdida que un pulpo en un garaje, y esa desorientación se plasma en todo el libro. Todito. Por cierto, del resto de personajes puedo decir tres tantos de lo mismo. Me parecía estar asistiendo a una representación de marionetas, más que a la lectura de un libro, de lo rígido que parecía todo.

En resumidas cuentas, no me llama nada seguir con esta trilogía, y no os animo a que vosotros lo intentéis. Lo siento por los dos escritores, pero lo poco bueno que tiene este libro que es la idea, consiguen lapidarla con cada capítulo que pasa.

Este libro es un gran NOPE

Pero ahí no acaba todo, lo más gracioso del asunto es que, de las 12 reseñas que tiene en Goodreads, solo dos personas le han puesto dos estrellas. Y luego estoy yo que le he puesto una. Vamos a ver, hay ciertas cosas que no me entran en la mollera. Es muy cierto que existen libros que están bien escritos, con una buena idea de base, pero que tienen personajes o escenas que no te gusten. Para gustos los colores. A mí me ha pasado, pero no por eso puedo negar la evidencia. Si el libro está bien escrito y estructurado, aunque no me guste, lo digo.

Luego están los libros que no hay por dónde agarrarlos. Este es uno de ellos. No hace falta ser un fiera ni un entendido en la materia para darse cuenta de que la historia no tiene sentido. Que los personajes no están bien pensados y cojean por todos lados. Y si el libro no es bueno, pues se dice. No hay problema. Pero nope, parece que las críticas negativas provocan sarpullido a más de uno.


Peeeeeeeeeeeero, aunque parece que este mes de lecturas ha sido infructuoso en grado sumo, no todo son malas críticas. La segunda parte de Las Leyes del Mar, de Robin Hobb, que se llama Las Naves de la Locura, es el ejemplo diametralmente opuesto al que he criticado un poco bastante arriba. Eso es crear un mundo con criterio. Eso es insuflar vida y coherencia a tus personajes. Esa es una saga que debáis leer en algún punto de vuestras vidas.

Para terminar ya, que os estoy aburriendo (es lo que tiene estar un tiempo sin escribir, que luego te pasas de rosca), decir que no tardaré tanto en volver a actualizar. I promise. Palabrita.

¡Feliz martes, lovely people!

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