Sobre la distopía en la literatura juvenil.

Hace ya casi un año escribí una entrada titulada “La distopía, la clave del éxito”. En ella, me limitaba a señalar la obviedad: este género estaba sufriendo un boom considerable (y aún está en la cresta de la ola). Por la razón que fuera, en la literatura juvenil habíamos abandonado a vampiros y hombres lobo (gracias a Dios) para centrarnos exclusivamente en futuros lejanos y poco probables, donde un gobierno tiránico hace su voluntad, y un personaje (joven y chica, generalmente) se rebela contra esa opresión para conducir a su gente hacia un futuro mejor (tengo que dejar de poner tantos paréntesis).

Siempre hemos sabido que Katniss hace las cosas a su modo… 😉

Como estáis pudiendo comprobar, este género da para crear muchas historias, muy variadas y muy ricas. Ahora bien, está pasando lo que me temía que iba a pasar. Lo que siempre ocurre, para ser más claros: dejadez.

Fuera de la literatura juvenil, la distopía ha sido algo muy presente y extendido a lo largo
de los años (George Orwell, Ray Bradbury o William Golding no son escritores noveles, precisamente). Pero el éxito dentro de ella no tuvo lugar hasta la aparición de “Los Juegos
del Hambre”. Todo escritor o escritora que, antes de este éxito, quisiera escribir un libro distópico o, directamente, post-apocalíptico o futurista; tenía que hacerlo extremadamente bien. Tenía que trabajarlo el doble que con cualquier otra historia si quería sacar tajada y hacerlo apetecible, porque las miradas y el dinero de los jóvenes-adolescentes estaba siendo depositados en otro género.

Ahí tenemos, como he dicho, “Los Juegos del Hambre”, “El Corredor del Laberinto”, la saga “Divergente”, incluso. Te pueden gustar más o menos, pero es innegable que los mundos que crean están trabajados, que los personajes son más profundos que charcos de agua y que la trama tiene su carisma.

Y como tuvieron un éxito mundial, ahora todo el mundo quiere subirse al carro. Eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y a medida que pasa el tiempo, la balanza se decanta por estas últimas. La gota que ha colmado el vaso ha sido leer la saga “Legend”, de Marie Lu (como las galletas, sí). Los niveles de cabreo que he alcanzado con esta trilogía son difíciles de cuantificar.

En España tenemos esa tendencia a valorar la literatura que viene de Norteamérica por encima de la nuestra. Eso, ya de por sí, es un problema, pero lo dejaré para  otro momento. Entonces, como la valoramos tanto adoptamos la misma actitud hacia los libros que los yanquis adoptan; si a ellos les ha encantado el libro, les parece lo más sublime y extraterreno que han leído nunca, a nosotros nos pasa lo mismo. Y deberíamos parar de hacer eso.

Últimamente todas las distopías que leo son iguales: gobierno opresor, se sitúa en Norteamérica, chica protagonista, chico co-protagonista, ambos destinados a empezar una relación amorosa, durante tres tomos hay un tira y afloja entre la historia de la chica tratando de salvar a su gente y la historia de amor con el chico. Invariablemente, la última acaba ganando la partida. Libro tras libro, lo mismo, y “Legend” es el claro ejemplo. Lo peor, es que ya ni se molestan en innovar, en trabajar el mundo, los personajes, las razones que los mueven. No son coherentes con lo que escriben, son trilogías aburridas, cuyos protagonistas no despiertan en ti ningún tipo de afinidad. Sacan desgracias hasta de debajo de las piedras y luego, al final del libro, apelan a tu fibra sensible con un desenlace emotivo para que olvides todo el truño que has leído antes.

En definitiva, me parece un insulto al lector, primero por parte del autor por escribir algo así, y segundo por parte de las editoriales, que solo buscan sacar un beneficio.

Pero como los jóvenes los siguen comprando igual, pues da lo mismo.

No me extraña que luego vengan con la típica cantinela de que “la literatura juvenil está por debajo de la literatura adulta” (que me digan, también, dónde está la diferencia entre ambas). Es que les estamos dando motivos.

En fin, acabada mi diatriba diaria, debo añadir que siempre hay excepciones a la regla. Porque sí, sí nos gustan las historias de amor, y las chicas protagonistas y fuertes, y las distopías, incluso los triángulos amorosos, si están bien llevados. Si tienen un sentido en la historia, si se encuentran en el mismo plano que el resto de conflictos. Os pongo un ejemplo de esto: la trilogía de “Shatter Me” (Destrózame, en español), de Tahereh Mafi. Tiene los mismos elementos que he listado arriba, pero están usados de un modo innovador, diferente, que rompe el molde. Eso sí lo leo con gusto.

Así que, escritores y escritoras ahí fuera, haced que vuestra historia sobresalga, que no deje indiferente a nadie y que no nos lleve ni a mí, ni a ningún lector, a encuadrar vuestras obras dentro de la distopía barata, conformista y comercial que predomina ahora mismo. Nos irá mejor a todos 😉

¡Feliz miércoles! 🙂

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Literatura, Tengo la manía de opinar y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Sobre la distopía en la literatura juvenil.

  1. Sara dijo:

    (No sé si lo de las galletas iba por mí)

    Tengo que darle a las distopías, que tengo 1984 y demás muertos de risa en mi estantería.

  2. Bu Device dijo:

    BERNARD Y MANNY!!!!! *___*
    Y, después de este arranque de fan… voy al lío xD

    De estas “distopías juveniles” sólo he leído Los Juegos del Hambre. Saga que me gustó bastante (aunque bajó puntos por el último libro) pero la verdad es que no he querido leer más del estilo porque creo que me pueden llegar a aburrir. Sobre todo porque al final acaban siendo calcos unas de otras y da pereza… aunque de Shatter Me he oído maravillas 🙂

    La única diferencia que se me ocurre entre una distopía juvenil y una adulta es la historia de amor. En la juvenil está más presente, en la adulta si la hay está en un segundo plano. Ambas tienen sus cosas buenas y malas. Hay gente que dice que Los Juegos del Hambre no te hacen pensar como puede hacerlo 1984 por ejemplo pero… creo que viendo cómo son las cosas en el Capitolio, el hecho de que conviertan en espectáculo algo tan serio como los juegos quitándole así valor a la vida humana y que todo vale en la televisión… En fin, que me enrrollo xD El caso es que ambas dan para darle al coco. De distinta manera pero igual de válido.

  3. Reblogueó esto en Contenedor de Océanosy comentado:
    Me parece una gran reflexión P. Estoy totalmente de acuerdo. Según la YALSA (conoces esta asociación?) se avecina un ciclo muy largo de distopías saliendo de la “churrera”. Unas buenas y otras no tanto…
    Gracias por tus “pedazo de entradas” siempre. Abrazo

  4. Estoy súper de acuerdo en todo lo que dices. He leído gran parte de los libros distopicos juveniles de los últimos tres años, y creo que ya es vergonzoso. He dejado de darles una oportunidad, incluso. Son todos iguales, de verdad. Lo que menos soporto son las protagonistas, que siempre me sacan de quicio con su actitud. Leí los dos primeros libros de Destrozame, pero no me gustaron mucho (quizás porque leí la traducción de un blog). ¡Saludos!

    • Pat dijo:

      Tal vez cuando vean que las ventas caen, y que la gente ya está harta de la misma historia de siempre, empiecen a aparecer historias que de verdad merezcan la pena. Pero hasta entonces, como tú dices, vamos a dejar las distopías juveniles en un segundo plano 😉

      ¡Gracias por leer! ¡Un saludo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s