Outlander, de Diana Gabaldon. Libro y serie.

Ya es hora de que dedique esta entrada (por ahora en blanco) a cumplir mi promesa de que os hablaría de Outlander, de Diana Gabaldon. Tanto del libro (o libros, más bien, es una saga) como de la serie basada en este. Ahora que tengo el segundo libro en mis manos, no puedo posponerlo más. So here we go.

Me enteré de la existencia de Outlander (Forastera, en español) como me suelo enterar de la mayoría de las cosas del mundo de los libros y las series. Y no, esta vez no ha sido Tumblr (os pillé, muajaja *risa malvada*). Mi fuente más fiable, en términos de libros y series que se ajusten a mis gustos, es mi muy querida A. Un día me dijo, “tienes que ver esta serie”, refiriéndose a Outlander. Dos días después, me hallaba frente a la pantalla del ordenador, con los ojos secos y la cabeza embotada. Dos días, y ocho capítulos de una hora, después. Hay momentos en que mi faceta de fangirl se desmadra y pasa lo que pasa.

Pero volviendo a la serie, he de decir que es una de las que más me han gustado este año. Aún estoy intentando encontrarle explicación, porque no se puede decir tampoco que esté a la altura de series como Sherlock o Breaking Bad, pero tiene su encanto. Está ambientada a caballo entre la Escocia del siglo XX (tras la Segunda Guerra Mundial) y la del  XVIII, y ¿cómo puede ser esto posible? Pues por una razón sencilla y razonable: viajes en el tiempo. Nuestra protagonista, Claire Beauchamp, se ve transportada hacia atrás en el tiempo tras tocar una roca que pedía a gritos no ser tocada, pero dado que sin este sencillo suceso no tendríamos historia, perdonaremos el desliz. El caso es que se encuentra de golpe y porrazo dos siglos atrás (y tarda lo suyo en caer en ese pequeño detalle, no creáis), y cae en manos de una tropa de “salvajes” escoceses con faldas a cuadros, que deciden quedársela porque es inglesa. Y dado que están en guerra con ellos, la idea no es mala.

Claire deja atrás (o delante, según se mire) a un marido y una vida recién recuperada tras servir como enfermera en el frente, y recibe a cambio una nueva vida a la que tiene que adaptarse. No todo es malo, obviamente, la vida en un castillo escocés no es tan horrible como puede parecer en un principio, y además, uno de los hombre del grupo de escoceses es nuestro segundo protagonista, Jamie (cuyo apellido no diré para no hacer spoliers), con el que empezará una extraña pero divertida relación que dará mucho que hablar.

Si de momento no estáis del todo convencidos/as de por qué deberíais darle una oportunidad a esta serie, dejadme que os cuente al menos el por qué de que a mí me haya gustado. Para empezar, el opening es sublime, y con esto debería bastaros (just kidding). La ambientación, vestidos y escenario (la serie está grabada en la propia Escocia) se sienten reales y puede verse que se han documentado a fondo. No escatiman nada en las escenas con mucha sangre y mucho hueso y víscera al aire, ni tampoco en las de sexo. Además, los dos actores lo clavan, hablando llanamente. Captan a la perfección la relación que tienen Claire y Jamie desde el principio, entre juguetona, seria, dramática y cómica a un tiempo. Y no solo ellos dos, también el resto de personajes involucrados te obligan a seguir viviendo las peripecias de Claire en primera persona, los líos en los que le meten, o se mete ella sola.

De por sí, la serie me tenía convencida, pero el hecho de que estuviera basada en una saga de libros me obligó a buscarlos y leerlos. De momento, he terminado el primero. Y después de terminado, la serie me gusta aún más. Hacía tiempo que no veía ese grado de fidelidad a la hora de trasladar una historia del papel a la pantalla (grande o pequeña). Me gusta especialmente que no hayan tratado de convertir la relación entre los dos protas en algo pasteloso e infumable, sino que han elegido plasmar la versión del libro, que dejadme que os diga, es hilarante. Una relación poco convencional, por decirlo suavemente.

El libro me ha gustado más, como siempre me ocurre. Es lectura ligera, a pesar de su grosor. Te atrapa rápidamente, y su tempo es perfecto. Frases sencillas sin caer en lo vulgar o convencional, pero con descripciones extremadamente detalladas, sin ser muy largas, que le dan ese toque de realidad que tanto se agradece. En un primer momento, puede parecer una historia de amor, exclusivamente. Pero hay más. Hay historia, hay conflictos, historias paralelas, y dificultades en el camino que, gracias a Dios, no parecen sacadas de la manga, sino que la ocasión las requiere. La historia es previsible, sí, pero eso no le quita ningún atractivo a la hora de leerlo.

Para mí, se lleva un 8.5 sobre 10, además de la intención de seguir leyendo.

Je suis prest!

¡Feliz sábado! 🙂

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