La segunda página de un libro.

Es bien sabido, sobre todo si tienes algún libro o relato corto escrito, que el proceso de creación de una historia es una de las tareas más frustrantes que existen. Una montaña rusa a través de una gama de emociones tan amplia que a veces lleva a pensar a las personas que nos rodean que padecemos algún tipo de enfermedad mental. Pasamos de la euforia y satisfacción al ver lo bien que hemos descrito una situación, a la miseria más absoluta cuando nos damos cuenta de alguna incongruencia en ese mismo párrafo, que tanto sudor y sangre nos había costado. Y lo hacemos en cuestión de segundos.

Otro problema es dar con el título. Eso sí que ya es harina de otro costal. Benditos títulos, o más bien MALDITOS títulos. Cuántos quebraderos de cabeza dan. Nunca, repito, nunca quedarás contento con el resultado.

Toda esta divagación me lleva a otro componente, no necesariamente esencial, de un libro. Generalmente se encuentra en la segunda página, tras el título y el copyright de rigor. Digo que no es esencial porque la inmensa mayoría de las veces pasamos por encima de ella como si no existiera. Y la verdad sea dicha, no es importante.

Las dedicatorias de los libros son, la mayoría de las veces, un homenaje del escritor o escritora a alguien de su círculo cercano. Tienen sus motivos, perfectamente válidos, para hacerlo. Pero, francamente, al resto ni nos va, ni nos viene. Únicamente queremos que empiece ya la historia. Claro, que siempre hay algún autor que de verdad se las trabaja, y son auténticas joyas en sí mismas. Entonces SÍ que son importantes y esenciales. Desde el día que leí la dedicatoria de Antoine de Saint-Exupéry en el Principito, las he buscado y coleccionado como si de monedas raras se trataran.

Las he encontrado de todos los colores, las famosas:

Las que te dan ganas de estrangular al autor en cuestión:

Las graciosas:

Ruins by Dan Wells

Las ingeniosas:

Las que te tocan la fibra sensible:

Las ideales:

Y las que no sabes que hacer con ellas (xD):

You Might Be A Zombie and Other Bad News by Editors of Cracked

Gracias a todos aquellos que escogieron dejar algo original en la segunda página de su libro.

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