El arte de hablar de nada.

Hoy vengo a hablaros de las palabras.

Benditas palabras, dónde estaríamos, qué seríamos sin ellas. Es nuestra muestra de inteligencia por excelencia (siento el pareado fácil). No sólo nos sirven para comunicarnos, sino que son también un vehículo para los recuerdos, para el arte, para estructurar nuestra cabeza. Para pensar, para crecer. Para evolucionar. Son la base a partir de la cual construimos nuestra identidad. Por eso no es de extrañar que se consideren como un bien, muy preciado además. Y que cuantos más vocablos poseamos, y mayor sea nuestra facilidad para combinarlos, mayor será nuestra riqueza. Y a mayor riqueza, a mayor patrimonio; mayor poder.

Sí, las palabras son poderosas. Despojarnos de ellas nos reduciría a la nada, a la no existencia. Las usamos para todo, incluido para hablar de nada. Con ellas creamos, pero también destruimos. Y es este último aspecto el que más me interesa hoy. La capacidad que tienen nuestras palabras para ser imprecisas, aunque eso sea un tanto paradójico. De la capacidad que tienen para hacer daño, sin resultar particularmente ofensivas.

Hoy vengo a hablaros de las palabras que usamos para evitar las palabras.

Somos unos genios en el arte de hablar de algo trascendente sin estar diciendo nada importante. Nos gusta dar vueltas alrededor de las palabras clave. Como si fuéramos niños otra vez y el juego de moda fuera la gallinita ciega. Damos toques a la persona hacia la que dirigimos nuestras palabras, le guiamos hacia donde estamos nosotros, pero en el último momento nos movemos de sitio. Le hacemos girar y girar hasta confundirlo. ¿Cuál es exactamente nuestro propósito? ¿Por qué hablamos si, en realidad, estamos evitando el tema principal del que supuestamente queremos hablar?

A veces las palabras nos hacen de escudo. Nos escondemos detrás de ellas y nos olvidamos del propósito original para el cual las creamos. ¡Seamos valientes! ¡Hablemos con claridad, con confianza, con sentido y significado! Usemos las palabras para crear belleza allá donde vamos. Para arreglar entuertos, para levantar castillos, para limpiar desastres.

Que no sean armas. Que sean puentes.

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