Nací en el Mediterráneo

Ayer, para un pequeño proyecto que estoy llevando a cabo, tuve que sacar de la estantería un libro cubierto de polvo. Lo miré con nostalgia, y cariño, también. Esa saga de libros en particular me había acompañado durante gran parte de mi infancia, y fue la principal causante de mi amor por todo aquello que tuviera que ver con las antiguas culturas mediterráneas. En especial, la romana y la griega.

Como os iba diciendo, buscaba ese libro en particular por un pequeño poema que muchos ya conoceréis, y que para mí tiene un significado especial. Yo nací en la costa mediterránea, y la visión tan romántica y exótica de este mar, y las culturas que se construyeron a su alrededor, siempre me supieron, en cierto modo, a hogar perdido. Todas esas descripciones de olivos y caminos de polvo, el cantar de las cigarras, el olor cítrico de los limoneros y naranjos… Me sonaban tan cercanos. No creo que las descripciones fuera una obra de arte, ni siquiera estoy segura de que el rigor histórico se cumpliera, pero vaya, nunca nada me ha transportado tan lejos del presente. Los mercados con especias, aceites y sal; los puertos naturales y la velas recortándose contra el cielo naranja y rojo del atardecer. Sí, todo ello despierta en mí una sensación de pérdida, pero a la vez de reencuentro.

Este poema, es un poema especial. Y hace tiempo me prometí a mí misma que algún día llegaría a Ítaca. Y me prometí a mí misma, que llegaría un poco más sabia, habiendo hecho los dos viajes de los que habla Kavafis. ¡Buen jueves!

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca,

reza para que el camino sea largo,

rico en aventuras y en descubrimientos.

No temas a Escila ni a Caribdis,

ni a las sirenas ni a las arpías;

ni siquiera los cíclopes te amenazarán.

No encontrarás semejantes seres en tu ruta

si albergas pensamientos elevados,

si limpia es la emoción que roza tu espíritu y tu cuerpo.

No hallarás tales monstruos,

si no les eriges altares en tu corazón.

Pide que el viaje sea largo

y que sean muchas las tardes de verano

en que con placer y alegría

arribes a puertos que nunca has visto.

Visita los mercados fenicios

y los puertos egipcios;

compra perlas, coral, ámbar, ébano

y las gemas de la sabiduría.

Cuando bebas el vino embriagador de occidente

e inhales los sensuales perfumes orientales,

mantén siempre a Ítaca en tu pensamiento.

Llegar allí es tu destino,

pero procura que el viaje dure años

para atracar, anciano ya,

enriquecido por cuanto aprendiste en el camino.

Tenlo presente: Ítaca no te hará rico,

pues ya te regaló el maravilloso viaje.

Sin ella nunca habrías emprendido el camino.

Por eso, aunque pobre la encuentres,

no te ha engañado.

Así, rico en experiencias,

entenderás al fin

qué significa realmente Ítaca.

Constantino Kavafis (1863-1933)

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2 respuestas a Nací en el Mediterráneo

  1. Rugo dijo:

    Salud!
    Yo también conozco esa saga… como olvidar a mis amigos Flavia, Jonatán, Nubia y Lupo…
    Gracias por este poema que buscaba, pues el libro lo tengo en casa de mi madre…
    Me alegro de que te hiciera pasar tan buenos momentos.
    Un saludo.

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